¿CÓMO ES LA VIDA EN EL CIELO?

Según las opiniones de los últimos tres Papas, el Cielo no es un lugar, sino un Estado de Consciencia. Primero fue el Papa Juan Pablo II, que negó la materialidad del Cielo y del Infierno diciendo que no eran lugares sino “estados”… Después le siguió el Papa Benedicto XVI quien negó que el “cielo” sea un lugar concreto en el más allá y aclaró que, en realidad ese concepto pretende resumir la fe en la salvación del alma después de la muerte. Por último el Papa Francisco ha externado, que el Cielo no es un lugar sino un “estado”, donde nuestras esperanzas serán colmadas.

¿QUE ENSEÑA LA TEOSOFIA SOBRE EL CIELO?

La palabra Teosofia, deriva de dos palabras griegas -Theos, Dios; y Sophía, Sabiduría- y es, por lo tanto, la Sabiduría de Dios o Sabiduría Divina. Sostiene que todas las religiones surgieron a partir de una enseñanza o tronco común, que ha quedado oculta bajo el velo de las doctrinas que se fueron elaborando con el correr de los siglos, llevando muchas veces a contradecir la enseñanza original.

Con respecto a la vida en el Cielo nos dice: EL CIELO ES UN ESTADO DE CONSCIENCIA, DURANTE EL CUAL UN SER HUMANO COSECHA EL PREMIO DE SU ALTRUISMO EN LA TIERRA. El Alma estará completamente embelesada en la beatitud de todos sus afectos, preferencias y pensamientos personales que tenía en la tierra, recogiendo los frutos de sus acciones meritorias. Ningún dolor, ninguna aflicción, ni siquiera la sombra de algún sufrimiento vienen a ensombrecer el brillante horizonte de su felicidad absoluta. NADA EN ABSOLUTO PUEDE PERTURBAR SU ESTADO DE DICHA Y FELICIDAD, Ni siquiera los males, sufrimientos y angustias a los que puedan estar sujetos aquellos que amó en la tierra. Pues vive en un dulce sueño junto a sus seres queridos, ya sea que se hayan ido antes o aún permanezcan en la Tierra. Experimenta la plenitud, la máxima felicidad que puede alcanzar un ser humano. O sea que solo se percibirá los momentos felices de aquellos que dejo en la tierra, no sus momentos de sufrimiento y dolor.

Cada uno es responsable de sus actos. Sería injusto, que desde el más allá tengamos que ver y sufrir por las malas acciones de los que amamos y quedaron en la tierra. SIN EMBARGO ANTES DE LLEGAR A ESE ESTADO DE PAZ Y FELICIDAD SUPREMA, QUE REPRESENTA EL CIELO. Todos sin excepción debemos de pasar algún tiempo en el purgatorio, para limpiar las impurezas. Esta etapa puede ser una eternidad para algunas personas, por ejemplo, aquellos que se entrelazaron tanto con la materia, que ahogaron los anhelos espirituales del alma. Sin embargo, para otros como aquellas personas que se tomaron algún tiempo para cultivar las aspiraciones espirituales del alma puede ser muy breve.

Las almas que sucumbieron antes las ilusiones materiales y nunca se preocuparon por su parte espiritual, permanecen en dimensiones baja vibración y no pueden elevarse hacia las dimensiones de alta vibración. Por lo tanto, tienen que liberarse de las densas cargas terrenales, que tienden a arrastrarla hacia el plano denso de la materia y esto se toma su tiempo. Pues siguen apegadas a lo material y por tal razón haciendo lo mismo que hacían antes de partir. Con el inconveniente de que NO PUEDEN INTERVENIR PARA NADA EN LOS ASUNTOS DE LA TIERRA Y ESO ES MÁS QUE UN INFIERNO, especialmente para aquellos que acumularon grandes fortunas a costa de la miseria de los demás. Por esta razón Jesús dijo: Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el reino de Dios, Marco 10:25

Este proceso de ajuste de cuenta en que, cosechamos los frutos de lo que sembramos en la tierra, es un Estado de Consciencia de sufrimiento y dolor. POR ESO SIEMPRE HEMOS ESCUCHADOS HABLAR DE LAS ALMAS EN PENA. Por ejemplo, un asesino sentirá directamente en su alma, sin la ayuda de un cuerpo, que amortigüe parte del dolor lo mismo sufrimientos, que padecieron los familiares y amigos de su víctima. Veras a la viuda y a los hijos llorando lacerados por el intenso dolor de la perdida. Estará sumergido en un infierno de angustia y desesperación.

Sin embargo, en su inmensa misericordia, Dios siempre nos deja una puerta abierta para el arrepentimiento y volvamos al camino de regreso a casa. Eso es lo que enseña la parábola del hijo prodigo. Nadie es absolutamente bueno ni absolutamente malo, hasta el más despiadado de los seres humanos ama a alguien ya sea a una madre, un hijo, una esposa, o un amigo. Por ende, siempre hay un acto virtuoso que merece cierta recompensa, la cual llega cuando más la necesitamos dándonos un respiro, una nueva esperanza, que  comienza a calmar la angustia y se transforma en un estímulo que en medio del tormento, invitando a esa alma a reconocer sus errores y a cambiar de actitud en una próxima oportunidad de vida terrenal.

Contrario a lo que enseñan algunas religiones, sobre la condenación eterna, la Teosofía sostiene que ese estado de sufrimiento, con el tiempo va disminuyendo, hasta el punto en que el alma puede ascender al cielo para descansar por un tiempo breve, antes de su retorno a la tierra. Pues solo Dios es eterno y todo lo creado pasajero. Según la Teosofía, todas las impurezas que dejamos a un lado para poder ascender y descansar por un tiempo, se reagrupan formando entidades, que se quedan a la espera de aquel momento en que regresemos a la escuela de la vida en la tierra. Son nuestras propias creaciones y como hijos no siguen donde quiera estemos. En tal sentido se adhieren al nuevo cuerpo que utilizaremos en nuestra nueva encarnación. Buda lo llamo el karma, Jesús, la cosecha de lo que sembramos. Y de aquí proceden las diferencias con que nacemos, unos con discapacidades, enfermedades hereditarias, o en la extrema pobreza; otros en la opulencia, con talentos y virtudes especiales.

CADA QUIEN CONSTRUYE SU PROPIO CIELO

El Cielo es un paraíso concebido y creado por cada ser humano con las vivencias, paisajes y todas las gentes que esperaría encontrar en una esfera de belleza, paz y amor, que compensan todas las dificultades que tuvo que enfrentar en la tierra. El Apóstol Pablo escribió: Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (no sé si en el cuerpo, no sé si fuera del cuerpo, Dios lo sabe) el tal fue arrebatado hasta el tercer cielo, 2 Corintios 12:2. Estos significa que hay diferentes cielo de acuerdo a cada persona. El teósofo Willian Judge, en su libro. “El Océano de la Teosofía” dice: Si la persona tuvo una vida insípida, su estadía en el Cielo, será igualmente incolora; si su vida fue fructífera, su Cielo será rico en variedad y efectos. »

A pesar de que el materialismo trata de imponerse, hay una corriente espiritual que está crecimiento cada día más, a finales del año 2012, la Fundación John Templeton destinó cinco millones dólares para que un grupo de investigadores de la Universidad de Riverside realice investigaciónes sobre las experiencias después de la muerte.

En los últimos años se han escrito numerosos libros sobre este tema, uno de los más impactante ha sido: “El viaje de un neurocirujano a la otra vida”  escrito por el doctor Eben Alexander, un científico neurocirujano, de la Universidad de Howard que negaba la realidad del cielo y decía, que la experiencias cercanas a la muerte se sienten reales, pero que simplemente son fantasías producidas por el cerebro bajo un estrés extremo. Luego, el cerebro del propio doctor Alexander fue atacado por una extraña enfermedad y se le apagó por completo. Estuvo en coma durante siete días. Entonces, mientras sus médicos consideraban parar su tratamiento, los ojos de Alexander se abrieron y Volvió.  Mientras su cuerpo estaba en coma, Alexander viajó más allá de este mundo y se encontró con un ser angelical que lo guió a los terrenos más profundos de la existencia suprafísica. Allá  encontró y habló con la fuente Divina del universo.

 

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