CONCIENCIA DEL MOMENTO DE LA MUERTE

Este es un factor muy descuidado, quizás por ignorancia, se tiende a pensar que el enfermo no debe saber que está por morir, se intenta distraerlo del evento y engañarlo hasta evadirlo con tranquilizantes innecesarios. No es que sea necesario que el enfermo tenga que sufrir dolores si los analgésicos ayudan a aliviarlos es de gran ayuda.

Sin embargo, es provechoso que conozca lo que está pasando. Aunque se trate de un niño pequeño, pues tiene el derecho a saber que está al final de sus días, de su ciclo vital, del cierre y merece la opción de aprovechar al máximo esa etapa, para ponerse en paz con la vida. Mientras llega el momento de la muerte existe un compromiso de amor con nuestros seres queridos.

ES NECESARIO AYUDARLOS A SUPERAR ESA ETAPA Y ESE TEMOR, “A CONFIAR EN UNA FUERZA MAYOR” A DEJARSE IR EN PAZ. En las situaciones desdichadamente muy comunes, donde la enfermedad y los tratamientos médicos producen un sufrimiento insostenible para el enfermo, quien se aferra a la vida, no porque él esté disfrutando, sino porque tiene mucho miedo. Es importante también ayudarlos “a reconciliarse con los demás” a soltar rencores viejos, a liberarse de los enojos, a aceptar que se ha vivido de la mejor manera que supieron.

El cuidado del espíritu del enfermo es vital, pues lo ayuda a tener una muerte más tranquila. Cabe preguntarse ¿Será posible terminar con todos los recuerdos, no con los recuerdos, por ejemplo del camino que nos conduce a casa sino, terminar con el apego a la seguridad psicológica que existe en la memoria. Al amor de nuestros padres, los hijos y todos nuestros seres queridos.

DE ACUERDO A LA FILOSOFÍA ORIENTAL, EN CADA UNO DE NOSOTROS SOBREVIVEN LOS GESTOS, LAS ENSEÑANZAS, LOS GENES. Nuestros antepasados viven en nosotros a través de pensamientos, emociones, hábitos, valores, idiosincrasias y costumbres. Es lógico pensar que nunca desaparecemos totalmente.

TODOS LOS SERES VIVOS, TIENEN UN GERMEN REPRO-DUCTIVO, A FIN DE DARLE PERPETUIDAD A LA VIDA. De este modo se trasmiten los rasgos físicos y psíquicos de un individuo a sus descendientes. Los hijos son la inmortalidad de los padres, la sustitución de lo viejo por lo nuevo. En efecto, se asegura la transmisión del nombre y de  los bienes. Esto hace posible la regeneración. Si comprendemos que la parte más débil del hombre que es el cuerpo, subsiste,  debería ser  comprensible que la parte que lo sostiene, que es la fuente de su vida, también subsista.

Según la teoría Socráticas: “El alma al salir de éste mundo sólo lleva consigo sus costumbres y sus hábitos, de ellos dependen su felicidad o su desgracia”. Por consiguiente, el hombre que ama la justicia y trabaja para adquirir los rasgos inestimables de la virtud; perpetúa la sabiduría cuyo germen está en él y se asegura una inmortalidad muy superior a la primera; elevándose de grado en grado hasta alcanzar el fin supremo, “la belleza real, eterna, pura y divina” la esencia del ser de cual las demás no son más que un reflejo iluminado por su pura e inalterable luz.

Pero el alma que está clavada en el cuerpo y muy adherida a sus pasiones, no puede salir de éste limpia y libre; TIENE QUE PASAR POR UN PROCESO DE LIMPIEZA, que sólo logra después de haber sufrido mucho y purgado todas sus culpas. No hay finales sino, renovaciones ¿Cuántas veces, no escuchamos a alguien decir: ese niño tiene las orejas del abuelo? ¿De dónde procede esta certidumbre de que con la muerte no perece todo? Nadie ha regresado para confirmar la vida después de la muerte. Sin embargo, muchos hombres adelantados  de la raza, han experimentados vislumbres del mundo del más allá

Sabemos que todos nuestros átomos regresan al punto de partida: al agua; al polvo; al aire y también se  incorporan a otros seres. En el proceso de descomposición del cuerpo, los millones de células que antes estaban integrados en una sola unidad, se desintegran y cada una busca su origen. Es por ello, que hay quienes sostienen que después de la muerte, estamos más vivo que antes. POR ESTA RAZÓN CRISTO DIJO: DIOS, NO ES UN DIOS DE MUERTOS, SINO DE VIVOS, PUES PARA ÉL TODOS VIVEN. LUCAS 20:38

 Según enseñó Platón: “La supervivencia del alma, la reminiscencia, la preexistencia, la existencia de las ideas, la indisolubilidad, la simplicidad y en fin la inmortalidad del alma, se explican por el conocimiento mismo.  Saber no es más que recordar y el recuerdo supone un conocimiento anterior; por consiguiente, si el alma se acuerda de cosas que no ha podido conocer en ésta vida, es una prueba de que ha existido antes”.

¿No es cierto que nuestras almas, al través de la imperfecta igualdad que muestran los objetos sensibles entre sí, tiene la idea de una igualdad perfecta, inaccesible a los sentidos? ¿No tiene así mismo la idea del bien, de lo justo, de lo santo y de la esencia de todas las cosas?

Estos conocimientos no ha podido adquirirlos después de nacer, puesto que no son perceptibles a los sentidos y es preciso que los haya adquirido antes. Las consecuencias de todo es, que el alma existe antes de nuestra aparición en éste mundo y lo mismo Las Esencias. Platón tiene cuidado y enseguida afirma: aunque el alma tenga asegurado un destino inmortal, no quiere decir que haya de ser el mismo para todas las almas, la de un hombre justo, depurada por la meditación y en hacer el bien, será indudablemente admitida a participar de las bienaventuranzas de su Dios. Pero las de los hombres malos serán privadas de esa dicha y tendrán que someterse a pruebas. “No pueden Las Esencias Pura admitir nada impuro a su naturaleza”.        

CUANDO AÚN ESTÁBAMOS EN EL SENO DE NUESTRAS MADRES, SI HUBIÉSEMOS TENIDOS CONCIENCIA DE RAZONAMIENTO; NACER PARA NOSOTROS HUBIESE SIGNIFICADO LA MUERTE, LA PERDIDA DE LA SEGURIDAD, LA ALIMENTACIÓN, EL CALOR Y EL AMOR QUE NOS TRANSMITÍAN. Sin embargo, simplemente iniciábamos una nueva vida, más plena y abundante.

Todas las grandes religiones, tienen como dogma oficial, la inmortalidad del alma. Para el hinduismo, existe un alma universal “Atman” y todas las otras almas forman parte de esa alma única. Su doctrina enseña, que la individualidad es una ilusión “maya”. La causa de todo el sufrimiento humano; del cual el hombre solamente se libera, a través  de una serie de renacimientos y muertes, que le permiten comprender su unidad con todas las cosas.

La doctrina Budista tiene como fundamento, la ley de causa y efecto “Karma” también enseña que el mundo es una ilusión de los sentidos. El Budista no considera al Buda un Dios que satisfaga sus deseos. Para ellos, el Buda es el modelo del hombre completo, perfecto que llegó a ser consciente de su universalidad y realizó dentro de sí mismo, lo divino y de esta manera se convirtió en luz para los hombres. Según enseñan, existen cuatros verdades fundamentales:

-La verdad del dolor: nacimiento, muerte, enfermedades y el sufrimiento.

_Las causas del dolor: pasiones, placeres y los deseos mundanos.

_Cese del dolor: auto renunciación y el fin de los deseos y placeres.

_Fin del ciclo de renacimiento y muerte: iluminación, nirvana disolución de toda conciencia y noción del yo, “Uno con el Todo” Pero esto no significa que se pierda la individualidad, sino, la comprensión total de la conciencia de unidad, o lo que es lo mismo, de la Verdad, “Dios”

El Judaísmo, el Cristianismo y el Islam tienen como doctrina la inmortalidad del alma para ellos, la vida continua en el más allá, puede ser en el cielo, o en el infierno.

Gary Zukauv señala en su libro ¨La Danza de los Maestros” Todas las cosas en nuestro universo que parecen existen independientemente, son en realidad parte de un modelo orgánico que lo abarca todo,  no hay ninguna parte de ese todo, que esté verdaderamente aparte de él, o de las demás partes”.  Todos estamos conectados por el aire, el agua, la tierra y el mismo espíritu.

El apóstol San Pablo dijo: “EN DIOS VIVIMOS, NOS MOVEMOS Y SOMOS” HECHO: 17:28. En otra parte La Biblia enseña: “Dios es Omnipotente, Omnisciente y Omnipotente” salmos: 139 y 91:1 Nada existe de forma independiente,  todos formamos parte de un cuerpo: “El cuerpo universal”.

San Francisco de Asís, respetaba y amaba todos los animales a todas las cosas la llamaba hermano: al sol, a la luna, a las estrellas, al viento y hasta la misma muerte. Las doctrinas orientales enseñan, que el yo no existe, que simplemente es una mera ilusión. Es la primera de las demarcaciones y como tal, es el inicio de todas nuestras batallas, porque toda demarcación implica eso, lucha, batalla y por ende, sufrimiento.

Albert Einstein, nos dejó estas enseñanzas: “Un ser humano, es una parte del todo llamado por nosotros “Universo” una parte limitada por el tiempo y el espacio.   Él experimenta su propio ser, sus pensamientos y sus sentimientos, como si estuvieran separados del resto; lo cual es una ilusión óptica de su conciencia. Esta ilusión es una especie de prisión para nosotros, que nos obliga a ser fieles a nuestros deseos personales y a sentir afecto sólo por aquellos que nos rodean. Nuestra tarea debe consistir en escapar de esa cárcel, ampliando nuestro círculo de simpatía hacia los demás, para acoger con los brazos abiertos la belleza que encierra todas las criaturas vivientes y la naturaleza”.

Einstein fue mucho más que un científico, fue un profundo metafísico; su teoría de “La Relatividad”, demostró, que no existe el tiempo real, sino en función del sistema; de manera que el mismo fluye de diverso modo, según el sistema de referencia. Por ende, los objetos que se mueven con mayor velocidad  tienen un tiempo más lento, que los que se mueven a menor velocidad. Si desglosamos la palabra universo obtenemos “uní” que significa “uno” y verso que puede aludir entre otras cosas “canción”.

Ralph M. Lewis quien fuera gran emperador de la Orden Rosacruz nos dice en su libro: “El Santuario del Ser” Hay una dualidad del universo como efecto, pero su esencia es “Una”. Todas las cosas forman parte de ésta, aunque existen diferentes grados de perfección. El mundo material y sus manifestaciones no son considerados tan perfectos como el mundo espiritual, aunque forman parte de él. La dualidad se concibe por una parte, el alma (una parte del todo absoluto que es buena) y todo los demás en contraste aunque es parte del todo, es menos perfecto en una escala gradual de valores”.

Be the first to comment on "CONCIENCIA DEL MOMENTO DE LA MUERTE"

Deja un comentario.

Tu dirección de correo no será publicada.


*