Dime qué te duele y te diré a quien perdonar o qué superar

Quienes trabajan con terapias complementarias saben bien que son muchos los aspectos emocionales o espirituales que pueden afectar físicamente a una persona. Si estás padeciendo de alguna dolencia o enfermedad física, quizás su causa se deba a que falta perdonar a alguien. Podría ser tu madre, padre, una persona o situación la que te está afectando.

La salud es algo que a todos nos importa y buscando sobre el tema encontré un artículo que habla de esto y como dolencias físicas que no conseguimos sanar pueden tener una causa más profunda como sentimientos que necesitas soltar o perdonar a alguien para recuperar tu salud. Para lo anterior, debemos primeramente saber qué parte del cuerpo tenemos problema, derecho o izquierdo.

El lado izquierdo, nos conecta con lo maternal, el aspecto femenino y receptivo. Por el lado contrario el lado derecho del cuerpo con el aspecto masculino, el padre, con el exterior.

Al tener claridad de qué lado estamos enfermando podemos comenzar a buscar las causas, entre esas no necesariamente tenemos que perdonar a alguien más, ya que a veces también incluye el perdonarnos a nosotros y aceptarnos.

Quienes trabajan con terapias complementarias saben bien que son muchos los aspectos emocionales o espirituales que pueden afectar físicamente a una persona. El artículo en cuestión menciona que; por ejemplo, una acumulación de volumen en las caderas podría deberse a la necesidad de protección frente al miedo a agresiones sexuales, sentimientos de culpa o hasta vergüenza. Así como también, problemas en el lado izquierdo podría mostrarnos nuestros miedos, angustias, sentimientos de dolor hacia nuestra madre o nuestra propia maternidad.

Veamos más en detalle:

Síndrome de culpa o frustración sexual: las áreas del cuerpo afectadas son las ingles, estómago y parte baja de la espalda. Su causa podría deberse a sentimientos de culpa por infidelidad, incapacidad sexual, frustración en la misma área y temor a este tipo de agresiones.

Los síntomas relacionados a este síndrome serían la acidez, dolores menstruales, estreñimiento, infecciones vaginales, problemas de riñón, menstruación abundante o ausente, problemas en la próstata o testículos.

Síndrome de lucha: las partes del cuerpo comprometidas serían las manos, dedos y brazos. Sus causas serían la negación, incapacidad de hacer o alcanzar lo que se desea, necesidad de expresarse, baja autoestima por lo que cuesta concretar, sentimiento de rechazo. Y los síntomas a esto son problemas en articulaciones de brazo, mano y dedos. Artritis, reumatismos, ampollas en los dedos y verrugas.

Síndrome de huida: el área más afectada son las piernas y pies. Habla de la necesidad de escapar de una situación física o emocional y sus causas psicológicas nos hablan del miedo a enfrentar situaciones dolorosas o hasta una relación conflictiva, el aburrimiento y la rutina, el miedo al desastre o al éxito.

Los síntomas físicos son sensación de ardor o quemazón en dedos y pies, mala circulación y dolores en las piernas.

Cuando tomas conciencia de qué zona del cuerpo tiene una enfermedad y su ubicación (izquierdo o derecha), puedes comenzar a buscar si tiene causas emocionales que puedes tratar para sanar y superar esa enfermedad que te aqueja.

Dime qué te duele y te diré a quien perdonar o qué superar

DIME QUE TE DUELE Y TE DIRÉ QUE SIGNIFICA

Por Louise Hay

El corazón Representa el amor, y la sangre el júbilo. El corazón es la bomba que, con amor, hace que el júbilo circule por nuestras venas. Cuando nos privamos del amor y el júbilo, el corazón se encoge y se enfría, y como resultado, la circulación se hace perezosa y vamos camino de la anemia, la angina de pecho y los ataques cardíacos.

Pero el corazón no nos «ataca». Somos nosotros los que nos enredamos hasta tal punto en los dramas que nos crea­mos que con frecuencia dejamos de prestar atención a las pequeñas alegrías que nos rodean. Nos pasamos años expul­sando del corazón todo el júbilo, hasta que, literalmente, el dolor lo destroza.

La gente que sufre ataques cardíacos nun­ca es gente alegre. Si no se toma el tiempo de apreciar los placeres de la vida, lo que hace es prepararse un «ataque al corazón». Corazón de oro, corazón de piedra, corazón abierto, sin corazón, todo corazón… ¿cuál de estas expresiones es la que cree que se ajusta más a usted?

El cuerpo «Con amor escucho los mensajes de mi cuerpo.- Estoy convencida de que nosotros mismos creamos todo lo que llamamos «enfermedad». El cuerpo, como todo en la vida, es un espejo de nuestras ideas y creencias. El cuerpo está siempre hablándonos; sólo falta que nos molestemos en escucharlo.

Cada célula de su cuerpo responde a cada una de las cosas que usted piensa y a cada palabra que dice. Cuando un modo de hablar y de pensar se hace continuo, termina expresándose en comportamientos y posturas cor­porales, en formas de estar y de «mal estar». La persona que tiene continuamente un gesto ceñudo no se lo creó tenien­do ideas alegres ni sentimientos de amor. La cara y el cuer­po de los ancianos muestran con toda claridad la forma en que han pensado durante toda una vida. ¿Qué cara tendrá usted a los ochenta años?
Los oídos Representan la capacidad de oír. Cuando hay problemas con los oídos, eso suele significar que a uno le está pasando algo de lo que no se quiere enterar. El dolor de oídos indica que lo que se oye provoca enfado. Se trata de un dolor común en los niños, que a menudo tienen que oír en casa cosas que realmente no quieren escu­char.

Con frecuencia, las normas de la casa prohíben a los niños expresar su enojo, y su incapacidad para cambiar las cosas les provoca el dolor de oídos. La sordera representa una negativa, que puede venir de mucho tiempo atrás, a escuchar a alguien. Observen que cuando un miembro de una pareja es «duro de oído», gene­ralmente el otro es charlatán.
La cabeza nos representa. Es lo que mostramos al mundo, la parte de nuestro cuerpo por la cual generalmente nos re­conocen. Cuando algo anda mal en la región de la cabeza, suele significar que sentimos que algo anda mal en «noso­tros».

El pelo representa la fuerza. Cuando estamos tensos y asustados, es frecuente que nos fabriquemos estas «bandas de acero» que se originan en los músculos de los hombros y desde allí suben a lo alto de la cabeza; a veces incluso rodean los ojos.

El pelo crece desde los folículos pilosos, y cuando hay mucha tensión en el cuero cabelludo, puede estar some­tido a una presión tal que no le deja respirar, provocando así su muerte y su caída.

Si la tensión se mantiene y el cuero ca­belludo no se relaja, el folículo sigue estando tan tenso que el pelo nuevo no puede salir, y el resultado es la calvicie.  Estar tenso no es ser fuerte. La tensión es debilidad. Es­tar relajado, centrado y sereno, eso es ser realmente fuerte. Sería bueno que todos relajásemos más el cuerpo, y muchos necesitamos también relajar el cuero cabelludo. Inténtelo.

Los dolores de cabeza provienen del hecho de desautori­zarnos a nosotros mismos. La próxima vez que le duela la ca­beza, deténgase a pensar cómo y cuándo ha sido injusto con usted mismo. Perdónese, no piense más en el asunto, y el co­lor de cabeza volverá a disolverse en la nada de donde salió.

Las migrañas o jaquecas Se las crean las personas que quieren ser perfectas y que se imponen a sí mismas una pre­sión excesiva. En ellas está en juego una intensa cólera repri­mida.

No hay per­sona, lugar ni cosa que tenga poder alguno sobre nosotros, porque en nuestra mente la única entidad pensante somos nosotros. Nosotros creamos nuestras experiencias, nuestra realidad y todo lo que hay en ella. Cuando creamos en nuestra mente paz, armonía y equilibrio, eso es lo que en­contramos en la vida.

La espalda Representa nuestro sistema de apoyo. Tener problemas con ella significa generalmente que no nos senti­mos apoyados, ya que con demasiada frecuencia creemos que sólo encontramos apoyo en nuestro trabajo, en la fami­lia o en nuestra pareja, cuando en realidad contamos con el apoyo total del Universo, de la Vida misma.

Sus finanzas, ¿están he­chas un lío, o usted se preocupa excesivamente por ellas? Entonces, es probable que tenga molestias en la zona lum­bar. La causa está en la falta de dinero o el temor de no tener lo suficiente. La cantidad que usted tenga no tiene nada que ver con eso.

La garganta representa nuestra capacidad de «defender­nos» verbalmente, de pedir lo que queremos, de decir «yo soy», etcétera. Cuando tenemos problemas con ella, eso sig­nifica generalmente que no nos sentimos con derecho a ha­cer esas cosas.

Nos sentimos inadecuados para hacernos valer. El dolor de garganta es siempre enfado. Si además hay un resfriado, existe también confusión mental. La laringitis Significa generalmente que uno está tan enojado que no puede hablar.

La amigdalitis y los problemas tiroideos no son más que crea­tividad frustrada, incapaz de expresarse. El centro energético situado en la garganta, el quinto chakra, es el lugar del cuerpo donde tiene lugar el cambio. Cuando nos resistimos al cambio, o nos encontramos en pleno cambio, o estamos intentando cambiar, es frecuente que tengamos mucha actividad en la garganta o cuando oiga toser a otra persona.

Cuando tosa, pregúntese: «¿Qué es lo que se acaba de decir? ¿A qué estamos reaccionando? ¿Es resistencia y obstinación, o es que el proceso de cambio se está produciendo?». En mis seminarios, uso las toses como un medio de autodescubrimiento. Cada vez que alguien tose, hago que se toque la garganta y diga en voz alta: «Es­toy dispuesto a acambiar» o «Estoy cambiando».

http://lmhoyosd.blogspot.com/2013/06/dime-que-te-duele-y-te-dire-que.html

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