EL AURA HUMANA

Desde la antigüedad, el hombre se ha preguntado a que era debido cierta luminiscencia corpórea que podía ser observada en determinados personajes. Dicho fenómeno se sigue representando en los distintos grabados y pinturas, donde a determinados personajes de tipo religioso y espiritual, como Buda, Mahoma, Moisés y sobre todo Jesús, por poner un ejemplo, son representados con un fulgurante halo de luz, que les rodea la cabeza.

El aura se puede considerar como un campo de fuerza o energía vital que envuelve a todo ser existente en nuestra naturaleza, seres humanos, animales y plantas, e incluso hasta los metales y minerales, poseen un tipo de aura especifico que los rodea.

El campo de fuerza energético del aura humana, es producido por las distintas vibraciones y frecuencias, que emanadas de nuestro cuerpo, a través de los distintos puntos energéticos o Chakras (en sánscrito significa rueda, emanaciones de energías, destinadas a controlar el caudal y configuración que el sistema cuerpo-mente necesita, estando dicha energía compuesta de una materia sutil, la cual se hace imperceptible al ojo humano no experimentado),

Se manifiesta mediante una gama de emanaciones lumínicas de una frecuencia de espectro ultravioleta, por lo que generalmente, no es perceptible a la visión humana, exceptuando a aquellas personas que manifiestan poseer cierta facultad de clarividencia y que se podría relacionar con un determinado tipo de plasticidad de dichos individuos en el cristalino del ojo. A este respecto, y como ejemplo ilustrativo, podríamos comprobar como los bebes y algunos niños de corta edad, son sensibles a estas manifestaciones, cargadas de luminosidad y colorido, de las personas que se encuentran a su alrededor, así como del resto de los seres vivos, y que no es otra cosa que lo que se da en denominar el aura.

En el aura podremos observar una amplia gama de colores, estos van desde el blanco, hasta el violeta, a imagen y semejanza de los que podemos ver en el arco Iris. Esta gama de colores, dependerá como ya hemos comentado anteriormente, de la longitud de onda, o frecuencia de tipo electromagnética, que controlan y procesan los chakras , los cuales además, tienen la facultad de incidir sobre las secreciones de las glándulas hormonales.

Cuando los chakras funcionan correctamente, se emite una luminosidad homogénea y de tonos suaves, en el espectro ultravioleta, lo que indica una correcta armonía del cuerpo y la mente. Al contrario, los desordenes físicos y psíquicos, son los responsables del cambio de color del aura, pasando a visualizarse colores oscuros o con manchas, aspecto que nos indicará una deficiencia a nivel físico, como enfermedades de tipo degenerativas, cáncer, procesos infecciosos, etc., así como desarreglos hormonales y psíquicos.

A nivel espiritual , se interpreta como indicación de el grado de elevación que posee el individuo. De ahí la gran importancia que la visualización del aura ha tenido siempre para los estudiosos y entendidos del tema, donde hasta hace poco tiempo solo era posible acceder a través de las facultades de clarividencia.

Es a partir del siglo XVI Paracelso, la define de forma científica, describiendo al aura como algo que se asemeja a una esfera de fuego. Posteriormente, cada vez son mas las personalidades científicas que estudian el fenómeno, así dos siglos después es Franz A. Mesmer, quien realiza los estudios que le llevan a presentar la teoría del magnetismo animal, descrita como una energía de tipo electromagnética , la cual posee la facultad de poder ser transmitida de un ser a otro, demostrando excelentes facultades para la sanación.

En el año 1911, el Dr. J. Kilner, gran estudioso electricista, y encargado del área de electroterapia del Hospital de Santo Tomas en Londres, sirviéndose de unas láminas de cristal preparadas con dicianina, pudo demostrar la existencia física del aura de los seres vivos, al descubrir como es posible observar el aura humana a través de la luz ultravioleta. El Dr. Kilner gracias a la observación que realizó sobre el aura, pudo formular un método que le permitiría diagnosticar las enfermedades incluso antes de que apareciesen.

El Dr. Kilner pudo demostrar al mundo de que el aura humana existía y era posible su visualización, considerándose un hecho probado de forma científica. Otro fenómeno de gran importancia al que el Dr. Kilner le prestó atención, fue el comprobar como, cuando coincidían dos tipos de auras, unas fuertes y sanas y las otras auras, débiles sin apenas energía, estas últimas auras débiles, absorbían la fuerza de las otras auras fuertes y sanas.

De ahí que muchos clarividentes y psíquicos, cuando detectan a ese tipo de auras débiles, evitan el contacto con ellas a toda costa, ya que en caso contrario, no solo pierden parte de su energía positiva, sino que pueden tardar mucho tiempo en volver a recuperar sus facultades. De la misma manera , los clarividentes y psíquicos, que pueden observar el aura, manifiestan que las emanaciones de luz provienen desde el interior del cuerpo, penetrando en la materia desde distintas dimensiones.

Poco después en el año 1939, los esposos Kirlian, tras realizar varias pruebas intentando construir una cámara fotográfica convencional, de forma casual, se dieron cuenta de que habían descubierto algo más, ya que dicha cámara fotográfica, no plasmaba las imágenes del modo conocido, sino que lo que se quedaba plasmado era el aura de los seres vivos.

Esta cámara fotográfica, llamada cámara kirlian, en honor a sus descubridores, ha permitido conocer aspectos del aura, hasta entonces desconocidos, y aún hoy día es, en su modelo actualizado, el mejor sistema existente para poder visualizar y plasmar el aura de los seres vivos, además de un sin fin de aplicaciones, tanto en el campo esotérico, como físico y psíquico, así como ser un valioso instrumento de diagnostico de enfermedades, con asombrosa exactitud, incluso adelantándose a la sintomatología de la enfermedad. Gracias a la cámara Kirlian, la existencia del aura es aceptada a nivel mundial.

http://www.jlgimenez.es/aura_humana.htm

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