ESTAMOS DORMIDOS, VIVIMOS EN AUTOMATICO

Marcos, 14: 38 Velad y orad para que no entréis en tentación; el espíritu está dispuesto, pero la carne es débil. La Palabra “Velad”, significa “velar”, del latín “vigilare”. Es decir, mantenerse en constante vigilancia de uno mismo, de cada pensamiento, sentimiento y acción “continuamente“; esto es, “todo el tiempo” para detectar a tiempo el tipo de pensamiento, que llega a nuestra mente para acogerlo, o rechazarlo y no caer en tentación.

En el libro Conciencia de Osho, podemos leer el siguiente texto: Una de las cosas más importantes que hay que entender del hombre es que el hombre está dormido. Aun cuando cree que está despierto, no lo está. Su estado de vigilia es muy frágil, casi inexistente.

Conciencia significa que eres completamente consciente de cualquier cosa que esté ocurriendo en ese momento. Tú estás presente. Si tú estás presente cuando se presenta la ira, la ira no puede sur­gir. Solo puede ocurrir cuando estás completamente dormido. Cuando estás presente, se inicia inmediatamente una transforma­ción en tu ser, porque cuando tú estás presente, consciente, mu­chas cosas simplemente no son posibles, no pueden manifestarse, si tu no permite.

Uno duerme de noche, duerme de día… desde el nacimiento hasta la muerte, uno va cambiando sus pautas de sueño; pero nunca llega a despertar de verdad. Sólo porque hayas abierto los ojos, no te engañes a ti mismo pensando que estás despierto. A menos que se te abran los ojos interiores, los del alma a menos que tu interior se llene de luz, a menos que puedas verte a ti mismo, ver quién eres… no creas que estás despierto. Esa es la mayor ilusión en la que vive el hombre. Y si uno se convence de que está verdaderamente despierto, entonces ya no tiene sentido hacer ningún esfuerzo por despertar.

Lo primero que debes grabarte bien en el corazón es que estás dormido, completamente dormido. Estás soñando, un día tras otro. A veces sueñas con los ojos abiertos y otras veces con los ojos cerrados, pero estás soñando… tú mismo eres un sueño. Todavía no eres una realidad.

Por supuesto, cualquier cosa que hagas en un sueño carece de sentidol; cualquier cosa que proyectes seguirá formando parte de tus sueños y nunca te permitirá ver la realidad. Por eso todos los budas han insistido en una única cosa: ¡Despierta! Continuamente, a lo largo de los siglos, todas sus enseñanzas se pueden resumir en una sola frase: debes despertar. Y para ello han ideado métodos, estrategias, han creado contextos y espacios y campos de energía en los que un choque te puede hacer despertar.

Sí, a menos que sufras un choque que te sacuda de arriba a abajo, no despertarás. El sueño ha durado tanto que ha llegado al centro mismo de tu ser; estás empapado en él. Cada célula de tu cuerpo y cada fibra de tu mente se han llenado de sueño. No es un fenómeno de poca monta. Por eso se necesita un gran esfuerzo para mantenerse alerta, atento, vigilante.

Si hay una cuestión en la que están de acuerdo todos los budas del mundo, es esta: Que el hombre, tal como es, está dormido y debería despertar. El despertar es el objetivo y el despertar es la esencia de todas sus enseñanzas.

Zaratustra, Lao Tzu, Jesús, Buda, San Pablo, Confucio, Kabir, … todos los despiertos han enseñado una única lección. En diferentes idiomas, con diferentes metáforas, pero su canción es la misma. Así como el mar tiene un sabor salado, ya se pruebe por el norte o por el sur, por el este o por el oeste. Pero si sigues creyendo que ya estás despierto, no harás ningún esfuerzo.

Te parecerá que no tiene sentido hacer esfuerzo alguno. ¿Para qué molestarse? Y habéis creado religiones, dioses, oraciones, ritos, sacados de los sueños. Vuestros dioses son parte de vuestros sueños, como todo lo demás. Vuestra política es parte de vuestros sueños, vuestras religiones son parte de vuestros sueños, vuestra poesía, vuestra pintura, vuestro arte… todo lo que hacéis. Como estáis dormidos, hacéis cosas según vuestro estado mental.

Siéntate junto a la calle y mira los ojos de la gente moverse. Te darás cuenta de que todos están encerrados en sí mismos. Nadie se da cuenta de lo que sucede a su alrededor. Alguno habla consigo mismo, algún otro mueve sus manos, haciendo gestos, puede que esté sumergido en algún sueño. Los labios se mueven, todos hablan por dentro; nadie es consciente de lo que sucede a su alrededor. Todos se mueven como autómatas.

Van a sus casas, no necesitan ni recordar siquiera dónde están; se mueven automáticamente. Sus piernas se mueven, sus manos dirigen la dirección de sus automóviles, llegan a sus casas, pero todo el proceso en sí es sólo un sueño, una rutina mecánica.

Los carriles están ahí y ellos lo único que hacen es circular por esos carriles. Por eso es por lo que siempre estamos temerosos de lo nuevo, porque entonces tenemos que crear nuevos carriles. Estamos asustados de lo nuevo porque con lo nuevo la rutina no funciona, y durante cierto tiempo debemos de estar alerta. Estamos siempre encajonados en nuestras fijas rutinas y estamos, en cierto modo, muertos.

Una persona que duerme, en realidad está muerta. No se puede decir que esté viva”. En Lucas 9:60 Jesús dice: Deja que los muertos entierren a sus muertos; pero tú, ve y anuncia por todas partes el reino de Dios

Osho, La alquimia suprema, Vol. I

El libro La Respuesta del Ángel es muy claro al respecto:

A la pregunta de Gitta: ¿Qué bueno sería poder ya despertar a los otros?

Repuesta: Crees que hablas pero en realidad estás soñando.

Todos ustedes estáis dormidos, soñando los unos con los otros.

Creéis que están hablando los unos con los otros, porque la imagen del sueño es engañosa.

Quien está soñando no sueña que está dormido, sino que está despierto. Va, viene, hace cosas, habla, pero en realidad está acostado y duerme. Sin embargo viene el alba y las neblinas del sueño comienzan a disiparse.

EL NUEVO HACER SE ACERCA.

Se cumplirá cada sueño porque el sueño es también preparación.

El pequeño niño, cuando aún no ha nacido, también sueña en el vientre de su madre. Si no soñara, no podría nacer.

Todo lo que hacéis ahora son actividades soñadas, acciones soñadas, pensamientos soñados.

Que vuestros sueños se vuelvan cada vez más bellos, porque todos los sueños se tornaran realidad. El sueño también es fe

(Silencio)

Gitta: tengo todavía una pregunta.

Repuesta: Por eso estoy aguardando.

Gitta: No logro vivir plenamente en el presente. Siempre estoy precipitándome hacia el futuro con la cabeza y sé que es incorrecto.

¡Si te vieras por un solo instante!

Estás acostada en el vacío y duermes.

Inmóvil y tranquila. Tu pie no corre.

Cada movimiento que haces no es más que un sueño…

(Conversación 22 con Gitta)

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