La crítica define al crítico, no al criticado.

Quien dedica su tiempo a mejorarse a sí mismo no tiene tiempo para criticar a los demás. María Teresa de Calcuta

Desde pequeño(a) has recibido las críticas de tus padres “¡Mira cómo comes! ¡Qué gordo estás! ¿Por qué no eres tan inteligente como tu hermano?” Y puesto que tus padres son las primeras personas con las que tienes contacto, la influencia temprana que recibes de ellos es decisiva para tu desarrollo. La confianza o desconfianza que siembren tus padres en ti te dará la fuerza necesaria para enfrentarte al mundo, o tenerle miedo.

Ya en la época de la adolescencia, experimentas las críticas de tus amigos. Lo curioso es que, siendo una época en la que el carácter se está formando, y la mayoría no está muy seguro de sí, cualquiera expresa una crítica tonta hacia ti, la recibes con toda la fe del mundo y vas forjando tu auto-imagen de alguien ajeno a ti ¡Y que es tan o más inseguro que tú!. La crítica lo único que consigue es tu resentimiento hacia la persona que te criticó ¿Verdad que sí?

He observado que la carrera por obtener riquezas es un simple miedo a la crítica y miedo a los demás ¿Miedo yo? Dirás… pues sí, es miedo. Tienes miedo a que los demás piensen que eres pobre y no eres exitoso. ¿Y sabes qué? Yo mismo he experimentado críticas de todos colores y sabores. Han refrenado y evitado crecer mi verdadero yo. Me han hecho perder la confianza en mí mismo en muchos intervalos de mi vida. Cada persona ve el mundo no como es, sino como es ella.

Dos personas pueden ver el mismo evento con diferentes ojos. Y eso habla de lo que es ella y de lo que está sintiendo, no de lo que realmente está pasando. Una persona puede estar tan convencida de su punto de vista que intenta convencerte a ti ¿resultado? Si tú no crees en tus ideas, acabas aceptando las del otro, por la convicción y fuerza con las que te expone. Y no hay nada de verdad en su opinión. El mundo es una interpretación muy personal.

Tus amigos y familiares a menudo expresan sus complejos, miedos y forma negativa de ver la vida a través de sus críticas hacia ti. En cualquier cosa que eres diferente a ellos, te dirán lo que ellos opinan. Me pregunto cuántos complejos tienes porque alguien te hizo una crítica que destruyó tu confianza.

La crítica es infame. Destruye tu confianza y te hace tímido. Te hace perder la serenidad al hablar, te hace evitar confrontaciones contra personas que estúpidamente y sin razón te critican. Hacen que no expreses tus puntos de vista con convicción, independientemente de si tienes razón o no.

Destruye tu ambición y tu deseo de triunfar. Y al que critica, le temes. Curiosamente, la gente que más critica es la que tiene más complejos de inferioridad, y paradójicamente la que más se molesta cuando se le critica. Es la que menos valor y agallas posee. Y es a la que menos debes de escuchar. Puedes comprobar esta verdad analizando tu círculo de amistades.

Valor, es asumir tus ideas y creer primero en ti antes que en los demás. ¿Para qué le compartes tus sueños a los conocedores de los imposibles? ¿Por qué crees en lo que te dicen los que nunca han intentado nada, y no en ti? Si tu interior te dicta hacer una cosa ¡Hay que hacerla! El precio de obedecer a los demás antes de a ti mismo, es despojarte de la hermosa sensación de vivir vida como tú la elijas vivir.

Con tus fracasos, derrotas y retos, es mejor vivir tú vida como tú corazón te dicte. No de acuerdo a las normas sociales. Tú mismo corregirás tu camino.

Así que… ¡A NO tenerle miedo a las críticas!

¡A CREER en ti mismo a A PESAR DE TODO!

Hay que crearse una coraza anticríticas no constructivas. Lo que otras personas piensen de ti es su realidad, no la tuya. Lo que otras personas digan de ti es su realidad, no la tuya. Ellos saben tu nombre, pero no han vivido en tu piel, no han calzado tus zapatos. No conocen ni tus ángeles ni tus demonios.

La gente que hace esto suele tener tan baja su autoestima que no logran aceptarse a sí mismos ni a los demás. Esto explica su facilidad para juzgar y poner etiquetas, lo cual solo refleja la realidad de cómo se sienten y su capacidad para proyectar sus propias dificultades.

Aunque creamos hacerlo normalmente, nadie es capaz de descodificar el sentir ajeno. Nos cuesta entendernos a nosotros mismos como para saber lo que otros viven, sienten, aprenden o padecen. Así, no deberíamos darle importancia a lo que los demás dicen de nosotros. Las personas mas infelices del mundo son las personas que se preocupan demasiado por lo que piensen los demás

Hazte fuerte ante las críticas

Con cada piedra que me tiran Construyo mi fortaleza….Elvira Sastre

Si atiendes de manera frecuente a las críticas estás haciendo peligrar tu bienestar y tu equilibrio emocional. Por eso, es mejor que dediques tu tiempo a mejorarte a ti y a mejorar a tu entorno.

No te corresponde señalar ni ser señalado, sino preocuparte por corregir tus errores hasta alcanzar el mayor nivel de bienestar emocional existente.  No podemos pretender ser perfectos, pero sí que es importante que mantengamos una actitud de mejora constante que nos ofrezca la posibilidad de vivir nuestra vida sin sometimientos, sin chantajes y sin dependencia emocionales.

Sanar nuestra parte dañada

No le pongas atención a las cosas que hacen o dejan de hacer los demás, presta atención a lo que tú haces o dejas de hacer……Buda

Para sanar las heridas emocionales que nos causa la crítica, debemos de tener claro, en primer lugar, que somos personas únicas y excepcionales.  Son los demás los que están juzgando y criticando, no tú. La crítica no constructiva lleva consigo gran pobreza emocional en el mundo interno de quien la hace.

Pero, ¿cómo podemos hacer frente al daño emocional que nos ocasionan las críticas? La consecuencia directa de dar crédito a lo que los demás piensen y digan sobre nosotros, es que acabamos convirtiéndonos en alguien que no somos. Querer complacer a los demás a costa de perder nuestra identidad no es en absoluto saludable. Date cuenta de toda la energía que pierdes preocupándote por lo que otros piensan de ti. Da igual lo que hagas o cómo lo hagas, siempre habrá alguien que lo malinterprete. Intenta vivir y actuar como crees oportuno. Sé natural y date cuenta de que la única vía para sintonizar contigo mismo es hacer lo que sientes en cada momento.

“Revístanse de toda la armadura de Dios, para que puedan hacer frente a las asechanzas del diablo. La batalla que libramos no es contra gente de carne y hueso, sino contra principados y potestades, contra los que gobiernan las tinieblas de este mundo, ¡contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes! Por lo tanto, echen mano de toda la armadura de Dios para que, cuando llegue el día malo, puedan resistir hasta el fin y permanecer firmes” (Efesios 6:11-13).

No esperes que los demás comprendan tu viaje, especialmente si nunca han tenido que recorrer tu camino

Fuentes: http://www.tubreveespacio.com/reflexiones-critica.htm

La gente feliz no habla mal de los demás

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