LA IGLESIA CATOLICA APRUEBA LA CREMACION

“ACUÉRDATE DE QUE POLVO ERES Y AL POLVO VOLVERÁS” (Génesis, Cap. 3, Vers. 19)

Con la muerte de una persona muy cercana a la familia, que le había pedido a su esposo, que deseaba ser cremada, se inicio un debate, parte de los familiares decían, que eso era anti-cristiano, y por tanto debían sepultarla, otros alegaban que era necesario cumplir con los deseos de ella.

Antes del 5 de julio de 1963 la disciplina canónica era severa contra la cremación de los cuerpos. Negaba las exequias, o sea, la celebración de misas de cuerpo presente, así como de séptimo y trigésimo día, a aquellos fallecidos, que habían sidos cremados. Pero a partir de dicha fecha, el Concilio Vaticano II, dirigido por el Papa Pablo VI al tratar sobre las exequias eclesiásticas estableció lo siguiente:

La Iglesia aconseja vivamente que se conserve la piadosa costumbre de sepultar el cadáver de los difuntos; sin embargo, no prohíbe la cremación, a no ser que haya sido elegida por razones contrarias a la doctrina cristiana” (Código de Derecho Canónico,canon 1176-3). La Iglesia aprobó la incineración de cadáveres al considerar que es una práctica que no contradice su doctrina sobre la resurrección, pues no afecta el alma del difunto “ni impide a la omnipotencia de Dios reconstruir el cuerpo”.Las regulaciones litúrgicas actuales permiten una misa con el contenedor de cenizas presente,

Y es que, a pesar de que la jerarquía católica acordó eliminar la prohibición de la cremación, todavía existen muchas personas que están confundidas con respecto a este tema, debido a que, como prefiere la sepultura no se le ha dado publicidad a la modificación del código canónico, que aprueba la cremación.

A través de la historia, la Iglesia siempre se opuso a la cremación, tomando como base las siguientes excusas:

1- Teológicamente porque el cuerpo es el instrumento a través del cual se reciben los sacramentos y por lo tanto debe ser considerado un objeto sacro,

2- Imitar a Jesús quien fue sepultado por sus familiares 

3- Que antiguamente, los pueblos que eran considerados salvajes incineraban r a sus difuntos.

4- Y sobre todo, porque constituye una negación de la resurrección, según la cual, al final de los tiempos Dios resucitará a todos los fieles fallecidos y les otorgará un cuerpo glorioso como lo hizo con Jesús.

Aunque acepta la cremación, la Iglesia católica rechaza, que las cenizas sean esparcidas, en la tierra, o el mar y además la conservación de las misma en la casa. Para la jerarquía católica, lanzar las cenizas es un rito pagano, mientras tilda de «fetichismo» y «banalización de la muerte» el conservarlas en casa.

Mantener las cenizas a una vivienda implica la conexión con el difunto más allá del recuerdo temporal, extendiendo su presencia en el entorno y en el recuerdo. Hay que ser conscientes de esta situación, ya que con ello, obstruimos el camino del alma en su avance al mas allá. Además cuando algún familiar mantiene una fuerte conexión y o dependencia con el fallecido, puede alargar un cuadro depresivo por la muerte y falta de superación de la misma. Por tal razón lo mas recomendable, es depositar las cenizas en su urna en la tumba familiar.

Por otro lado, hay religiones, que rechazan la cremación, tales como el judaísmo, los mormones y el Islam

Si comprendiéramos. Que no somos el cuerpo, que este es simplemente el vehículo utilizado por el alma para manifestarse en este plano y por medio a la experiencia en la materia se eleva a niveles superiores de existencia, no sepultáramos los cadáveres para que se pudran, contaminando el medio ambiente.

La verdad es sin embargo, que no solamente el Alma, sino la Personalidad y el carácter de una persona que hemos conocido, no están asociados ya de ninguna manera al cuerpo físico después del fallecimiento.

El permitir que nuestros pensamientos se fijen aunque sea por un momento sobre la forma física, es admitir nuestra ignorancia sobre la inmortalidad del Alma. Resulta chocante ver cómo se gastan grandes cantidades de recursos, en la construcción de tumbas, nichos, lápidas ornamentadas y adornadas arquitecturas de cementerio para cuidar a cuerpos sin vida. En realidad estas grandes estructuras son lugares para su propia adoración persona aun después de fallecidos.

Mediante la aplicación del fuego, todas las formas son disueltas; el polvo vuelve al polvo inmediatamente. Cuanto más rápidamente se destruye el vehículo físico humano, con más rapidez se rompe el aferramiento del alma que trata de retirarse a los planos superiores con los planos inferiores.

El desencarnar o muerte es la completa separación de todo lo que es consciente, viviente, inteligente y real, de todo lo que es irreal, ignorante y terrenal. Nuestros pensamientos y nuestra elevada consideración deberían seguir a lo que es real, al Alma y no al cuerpo.

En el libro “La Curacion Esotérica del Maestro Djwhal Khulnos dice sobre la cremación.”Es algo afortunado y feliz que la Cremación se vaya imponiendo acrecentadamente. Dentro de poco tiempo la tarea de sepultar a los muertos en la tierra será contraria a la ley y la Cremación obligatoria y una medida saludable y sanitaria. Desaparecerán eventualmente esos lugares síquicos inferiores e insalubres llamados cementerios, así como la adoración a los antepasados va desapareciendo tanto en Oriente, con su culto a los antepasados, como en Occidente, con su igualmente estúpido culto a la posición social heredada” Pág.355/356.

Cristo dijo: “Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de dios”, refiriéndose al gran acto de Restitución que denominamos muerte. Acaso no es lo mismo decir: “Dad a la materia los átomos prestados que conformaron nuestro cuerpo físico y que por lo tanto son de la materia, y dad al Alma la Cualidad adquirida y sintetizada que se reflejaron en nuestro cuerpo físico, astral y mental inferior para adquirir experiencia”. Por lo tanto, ¿para qué sirve preservar el cuerpo?

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