LAS RELACIONES DE FAMILIA Y DE PAREJA

Hay una sed de espiritualidad en la humanidad, que aumenta cada día mas, llevando a muchos científicos a sumarse a esta corriente.

Vicent Guillem es un científico, tiene un doctorado en ciencias químicas por la Universidad de Valencia. Trabaja en el hospital clínico universitario de Valencia como investigador en la determinación de la predisposición genética al cáncer. Ha publicado diversos artículos en revistas científicas internacionales en el área de la terapia genética y en la predisposición genética a la enfermedad, sobre todo en el área del cáncer de tipo hematológico. Como la mayoría de los científicos Vicent era incrédulo, pero llega un momento en que la vida te pone en el camino.

Es autor de los libros “Las Leyes Espirituales” y “La Ley del Amor”, cuya temática fundamental es la evolución espiritual a través del desarrollo del amor y la eliminación del egoísmo. Vicent Guillem predica con el ejemplo, porque regala sus libros y efectúa múltiples conferencias gratis a través del mundo.

Extracto del libro La Ley del Amor

SOBRE LAS RELACIONES DE FAMILIA

Existen familias cuyos miembros (hermanos, padres o hijos) han sido enemigos acérrimos en otras vidas y pueden haberse hecho mucho daño, motivados por el odio, deseo de venganza o resentimiento que han sentido los unos por los otros.

Estos espíritus encarnarían juntos con el objeto de limar sus asperezas a través de la estimulación del afecto que proviene de la consanguinidad. Es decir, se trata de una expiación en el sentido de que estos espíritus tienen deudas que saldar entre ellos por haberse hecho daño mutuamente y por haber actuado en otras vidas contra la ley del amor.

En cambio, hay otras familias en que los espíritus NO SE UNEN porque tengan deudas que saldar, sino porque se aman y deciden encarnar juntos para ayudarse mutuamente en el cumplimiento de objetivos espirituales más avanzados, los cuales usualmente tienen que ver con la ayuda a seres espiritualmente menos evolucionados, aunque al mismo tiempo esto les sirva para mejorarse espiritualmente.

Entre esos dos extremos existen situaciones intermedias de todos los matices, en las que existe parte de egoísmo y parte de sentimiento, parte de expiación y parte de misión, porque a medida que el espíritu avanza por el camino de la evolución espiritual, cada vez tiene menos deudas que saldar y más amor para dar de forma incondicional.

Pregunta: ¿No parece una terapia demasiado agresiva el situar a personas que se odian en la misma familia. Es como juntar a todos los presos peligrosos en la misma celda, ¿no acabarán despellejándose?  No veo que de esa situación les pueda surgir el amor.

No he dicho que todas las personas de la familia se lleven mal entre sí. Se puede dar, por ejemplo, que el choque sea entre el padre y un hijo, o entre un hermano y otro, pero no de estos con los otros miembros de la familia. Y es generalmente, en estas familias también encarnan espíritus más avanzados que dan el ejemplo a seguir de cómo debe de ser una conducta amorosa.

El hecho de que espíritus con defectos semejantes encarnen juntos es precisamente para que uno sirva de espejo al otro, y aprendan de la experiencia de convivir con alguien que se parece a uno mismo.

¿Pero es necesario renunciar a la familia para amar incondicionalmente?

Cómo puedes creer que el mundo espiritual exija a uno renunciar a la familia, si precisamente es en el mundo espiritual donde se creó la familia como forma de estimular en el espíritu los primeros sentimientos.

El amor de pareja y el amor entre padres e hijos son los primeros sentimientos que conoce el espíritu, y se desarrollan a partir del instinto de apareamiento y el de protección de los progenitores por sus cachorros. Lo único que os digo es que para avanzar en el amor hay que abrirse a compartir, a ampliar el concepto de familia, considerando como parte de ella a todo ser viviente.

Mirad: es imposible que haya una auténtica hermandad en la humanidad si uno establece categorías a la hora de amar: los de mi familia primero, los de mi pueblo primero, los de mi país primero, los de mi raza, cultura y religión primero. Y si me sobra algo, que sea para los demás. Esto es una forma de egoísmo disfrazada, porque lo que se da es siempre a cambio de recibir algo, no de dar sin esperar nada a cambio.

Por ello, a la hora de dar se establece un escalafón que pone primero a los que nos pueden dar más, segundo a los que nos pueden dar menos y deja afuera a los que no nos pueden dar nada. Pero este comportamiento egoísta vulnera la ley del amor, por mucho que haya cierta gente que intente justificar la solidaridad sólo para sus abonados.

En el momento en que tú excluyes a alguien del derecho a la solidaridad, la palabra amor deja de tener sentido. Y un ejemplo de hasta dónde se puede llegar con este tipo de egoísmo colectivo lo tenéis en el nazismo, que predicaba una supuesta solidaridad de raza, que se forjó a costa de suprimir y eliminar los derechos de las demás razas y creencias, así como el libre albedrío de cada individuo.

SOBRE EL AMOR DE PAREJA

¿Por qué motivos pueden unirse dos personas en una pareja?

Por amor, por necesidad de evolución espiritual o por apego. Los dos primeros son motivos que obedecen a criterios espirituales y se deciden antes de encarnar. En cambio la última opción es elegida por la persona cuando ya está encarnada y esta decisión suele tomarse más por razones “terrenales” que por razones espirituales, lo que altera muchas veces los compromisos espirituales adquiridos antes de encarnar.

¿Me puedes explicar qué diferencias hay entre esos tipos de unión?

El primer tipo de unión se produce por el acoplamiento de los sentimientos y la afinidad espiritual. Mientras que el segundo tipo de unión es más por una necesidad de aprendizaje mutua y generalmente se da entre espíritus que tienen algún tipo de cuenta pendiente, o que pueden mejorar espiritualmente a través de tal convivencia, por tener determinados defectos o virtudes que pueden trabajarse a través de esa convivencia.

En cambio el tercer tipo de unión se da por una atracción física o sexual, o por afinidad de objetivos mentales o materiales, o por necesidad económica, necesidad afectiva, conveniencia u obligación entre las personas que se han unido.

Pero pienso que en la relación de pareja necesariamente ha de existir alguna atracción sexual mutua.

¿Por qué si no surge el deseo sexual entre ellos, qué sentido tendría que se unieran como pareja?

Por supuesto, es una condición necesaria, pero no suficiente. Pero no confundas el instinto sexual con el deseo sexual. Y es que hay un matiz que los diferencia. Es cierto que el deseo sexual se puede activar por el instinto sexual biológico, pero no sólo por el instinto. También se puede activar por los sentimientos.

El instinto sexual biológico se activa fundamentalmente por el atractivo físico y la novedad. Es una programación biológica que impulsa al individuo hacia el coito, porque desde el punto de vista biológico esto favorece el intercambio genético y la proliferación de la especie.

Cuando dos personas se unen por atracción física, sin que haya un sentimiento de por medio, una vez que se han satisfecho sexualmente, suele producirse una disminución del deseo sexual entre ellos, puesto que para el instinto sexual esa relación ya no es novedosa y no se activa como al principio.

La consecuencia es que si esa relación se prolonga, entonces suele haber una pérdida del apetito sexual, pues entre ellos el deseo sexual dependía completamente del instinto. Entonces las relaciones sexuales se vuelven escasas y tediosas. Se pierde el interés por esa pareja, pues ya no es novedosa, y se activa el interés por otros candidatos, por el simple hecho de ser novedosos.

Si estas relaciones se prolongan, se vuelven una fuente constante de infelicidad porque entonces sale a relucir la falta afinidad y de sentimiento, que al inicio quedaban eclipsadas porque el instinto sexual las cubría. Y esto se refleja en un incremento de las desavenencias y los reproches. Se suele hablar entonces de que se ha acabado el amor en la pareja, de que no hay pasión, cuando en realidad nunca hubo amor, solo atracción por instinto. En cambio cuando hay una afinidad de sentimiento, el deseo sexual perdura, porque no se alimenta del instinto sino del sentimiento.

Pero yo tenía entendido que amar es dar sin esperar nada a cambio. Pero parece que el amor de pareja es una excepción, porque ahí sí tiene que haber algo a cambio, y es que el otro te corresponda también.

Pero aún así sigue siendo cierto que el que ama verdaderamente, lo hace sin esperar nada a cambio, ya que no exige ser correspondido en los sentimientos por la persona que ama. Y en el caso de que sí fuera correspondido, no obliga al otro a que le reconozca sus sentimientos o que acceda a formar pareja con él, si esa no es la voluntad de la otra persona.

Y con esto quiero decir que el humano que realmente ama, respetar la voluntad y la libertad de la otra persona y está dispuesto a aceptar un no como respuesta, aún a pesar de haber entregado su corazón. Pero sí es cierto que en el caso de la relación de pareja, para llegar a ser feliz es necesario que haya un amor correspondido, mutuo. El amar sin ser correspondido no permite ser feliz a ninguna de las dos personas.

Volvamos al tema en el que estábamos, de sobre si el amor de pareja es egoísta y se contradice con alcanzar el amor incondicional. Porque si no es una enseñanza de Jesús, al menos la Iglesia lo ha interpretado de esta forma. Creo que se basan en una cita del Evangelio (Lucas 14:26) en la que supuestamente Jesús dice:

Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo.

Creo que la interpretación que hace la Iglesia de este texto es que para amar incondicionalmente al prójimo no se puede hacer distinción entre la pareja, la familia y el resto, porque esto te haría quedar atrapado en el amor de pareja y en el amor hacia los hijos, lo que te impediría una dedicación más profunda hacia los demás.

Supongo que la Iglesia Católica exige a los sacerdotes el voto de castidad y el celibato por este motivo.

Este texto que mencionas es una nefasta traducción de lo que Jesús dijo realmente. Remplaza la palabra “aborrecer” por la palabra “desapegarse” y entenderás ahora claramente lo que él quiso decir. Y lo que quiso decir es que para alcanzar el amor incondicional (que corresponde a seguirlo a él) es necesario vencer el apego y el amor posesivo, el cual es muy común dentro de las familias, porque a menudo esta forma egoísta de querer coarta la libertad del ser humano y le limita mucho a la hora de entregarse a una misión de amor incondicional hacia el prójimo.

Por lo tanto, la interpretación que se hace de lo que dijo Jesús es totalmente contraria a la realidad. Yo os digo que el que no ha experimentado el amor de pareja no puede experimentar el amor al prójimo de manera incondicional. Porque los sentimientos de amor de pareja, cuando uno lucha por ellos, son lo más fuerte que existe, debido a que esos sentimientos son los que nos ayudan a seguir adelante en la vida.

¿Pero no es cierto que a veces la pareja puede ser un obstáculo intenso en una labor de ayuda al prójimo?

No es el hecho de tener pareja en sí lo que obstaculiza esa labor, sino cuando por culpa del apego, uno de los miembros de la pareja se cree con el derecho de coartar la libertad del otro y lo retiene porque lo cree de su propiedad y ve a los demás como adversarios que le roban su atención. Esto ocurre frecuentemente cuando alguien se ha unido a una pareja que no le es afín. Y de la falta de afinidad entre ellos surge la incomprensión y la divergencia de motivaciones en la vida.

Aquí les dejo su blog en donde pueden descargar sus libros en diferentes idiomas y ver varias de las conferencias y entrevistas que ha dado.

www.lasleyesespirituales.blogspot.com

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