LLORAR POR TUS MUERTOS, ES LLORAR POR TI Y NO POR ELLOS.

 A nadie le gusta escuchar hablar de la muerte, porque nos recuerda, que estamos caminando hacia su encuentro y todo por lo que hemos luchado, tendremos que abandonarlo e irnos tal como vinimos. Pero si tu propia muerte te asusta, y la muerte de tus seres queridos te duele. No voy a escribir una sola palabra para superar tu miedo o suprimir tu dolor; porque no tengo esa palabra mágica. Tu verás cómo enfrentar tu propia muerte. Yo sólo quisiera compartir contigo algunas cosas simples, para que te duelas sanamente y hagas tu dolor más llevadero, ante la muerte de los tuyos. Y eso es todo.

Yo quisiera ayudarte, si me es posible y si tú quieres, a que sufras sanamente, para seguir viviendo; porque he visto a muchos morirse con sus muertos. Tus muertos ya murieron y en tu mente ya lo sabes. Pero tu corazón necesita tiempo para saber y aceptar que ya partieron. Por eso tu dolor resurge como nuevo, ante esa mesa familiar donde un lugar quedó vacío, en esa Navidad donde alguien falta, en ese nacimiento sin abuelo, en ese año nuevo en que se brinda y alguien ya no levanta la copa.

No te mueras con tus muertos. Déjalos dormir su tiempo como duerme la oruga en la crisálida, esperando la primavera para hacerse mariposa! Dios no es menos Dios, más justo o más injusto, más bueno o más malo, cuando naces que cuando mueres, o crees en Él siempre, o no crees nunca; pero una cosa es creer en Él y otra es creer en tus explicaciones.

No te mueras con tus muertos. Míralos marchar por su camino, hacia su meta, y aprende la lección que ellos te dejan, diciendo que tu andar de peregrino, también tiene un final, al que te acercas…! Más que con la frialdad de los mármoles, más que con suntuosos monumentos y grandilocuentes discursos, honra a tus muertos con una vida digna. Piensa qué esperas para ti cuando hayas muerto! Aprende de tus muertos una lección para la vida: es mejor amar a los tuyos mientras viven que quitarte culpas por no haberlos amado, cuando ya se fueron.

No te mueras con tus muertos. Despídelos como despides las aguas del río que van al mar, sabiendo que volverán mañana nubes, y serán lluvias sobre tu rostro! Así como los cirios encendidos se queman y derriten dando luz y calor en la despedida de tus muertos, que tu corazón no se derrita en vano, quemándose en el fuego del dolor sino que arda en las llamas del amor y en la luz de la esperanza. No te mueras con tus muertos. Vive este invierno de dolor, que te desnuda como quitándote la vida; pero, recuerda que la savia duerme para retornar y florecer en primavera.

Entiendo que duele perder a alguien, a mí también me ha dolido su partida, pero con el tiempo he logrado entender que uno llora por sí mismo y no por los que han partido, es decir, lloramos porque los hemos perdido, porque sabemos que nunca más estarán a nuestro lado, al menos no físicamente, porque si supuestamente todo concluye con la muerte, ellos ya no están más, ni siquiera para lamentarse por haber fallecido y mi pregunta es: si la vida continúa más allá de la muerte ¿por qué llorarles y sufrirles?

 Uno tiene que aceptar la muerte y dejarlos ir, llorarles un momento pero no atarlos para siempre a nosotros con nuestras lágrimasRecordarlos como ellos eran en vida y no permitir que su recuerdo se marche. ENTENDER QUE AUNQUE NO ESTÉN MÁS FÍSICAMENTE, SU RECUERDO SEGUIRÁ PRESENTE EN NOSOTROS Y NOS ACOMPAÑARÁN DE POR VIDA DE MANERA ESPIRITUAL.

Ante tus muertos queridos tu corazón tiene mil interrogantes y tu razón, ninguna respuesta. Resolverás mejor la cosa, cuando preguntes menos y aceptes más. Las flores que regalas a tus muertos hablan de la vida y la esperanza. También en tu corazón duermen la vida y la esperanza esperando que tú las despiertes para seguir viviendo esperanzado

 Uno no debe morirse con sus muertos, debemos más bien recordar que donde ardió el fuego del amor y la vida, debajo de las cenizas muertas, quedan las brasas esperando el soplo para hacerse las llamas. Muchos afirman que sin sus muertos no han de poder seguir viviendo, pero no deben decir que es porque los amaban, sino por cuanto los necesitan y es ahí cuando tienen que reflexionar que amar no es igual a necesitar.

ACEPTAR QUE SE HAN IDO TE AYUDARÁ EN TU CRECIMIENTO PERSONAL, PUES DESCUBRIRÁS QUE LA VIDA DEBES VIVIRLA SIN DEPENDER DE NADIE MÁS. Además, no debes de contener lágrimas pero tampoco forzarlas a que salgan, no importa si alguien lo reprueba ni dejes que alguien te obligue, sólo sé tú mismo, saca tu dolor pero no te ates a él.

Una vez más te lo digo ¡no mueras con tus muertos! Déjalos partir como cada estación del año, como las golondrinas en otoño para anidar en otros climas y volver más números y crecidas en otra primavera. No te guardes las lágrimas ni te tragues tu dolor, porque sólo quedarán al acecho y en cualquier momento pudieses explotar, vive y expresa todo en su momento y su hora. Déjate de culpas, de remordimientos o reproches, tus muertos ya no ganan nada con ello y tú tampoco

 Continúa amándolos aun después de la muerte, recuérdalos con cariño y quizás con ello se gane algo: otro nacimiento. A veces sólo vemos una cara de la muerte y la del otro lado se nos escapa. ¿Qué sentirías si miraras la muerte como otro nacimiento?  Piensa que a la hora de cosechar, tus muertos no están en el cementerio, en realidad nunca estuvieron ahí, salvo cuando estaban vivos y si te preguntas ¿entonces dónde están?, yo no puedo responder por ti, porque yo sé dónde están para mí los míos y debes preguntarte dónde están para ti los tuyos.

La realidad es que el cementerio es como un surco donde se arrojan las semillas, ningún sembrador vuelve a remover la tierra para buscar las semillas ya sembradas; regresa al campo a la hora de cosechar espigas. Lamenta en su momento y guarda sus recuerdos en tu corazón, en algún momento volverán a reencontrarse, cuando sea tu turno de partir, por el momento dedícate a vivir y ser feliz.

Como el árbol, hunde tus raíces en la tierra de tu dolor, para levantar hacia el cielo las ramas de tu esperanza. La luz de la fe puede alumbrar tu camino para que veas más allá de la muerte. Detrás de la nube, que te oculta el sol, los rayos te dicen que el sol no ha muerto. Detrás del dolor de la despedida, la luz de la esperanza te dice que tus muertos viven.

Creo en Ti, Dios del Amor y de la Vida, porque necesito que la muerte tenga alguna explicación y algún sentido, y quiero pensar que tú lo sabes, aunque yo lo ignore y espero que mis muertos vivan, aunque yo no sepa cómo ni dónde! Cuando una flor se muere, nace una semilla. Cuando una semilla muere, nace una planta y la vida sigue su camino, más fuerte que la muerte!

Porque Dios no es Dios de muertos, mas de vivos: porque todos viven á él. Lucas 20:38

Y tú, ¿crees que lloras por ti o por tus muertos?

Fragmento del libro: “No te muera con tus muertos”

Rene J Trossero

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