¿QUÉ CONVIENE HACER CON EL CUERPO DEL DIFUNTO?

SEGÚN LAS RELIGIONES

CRISTIANISMO

La iglesia católica siempre ha preconizado la sepultura y aunque se ha visto forzada a aceptar la cremación, históricamente la ha desalentado por puntos religiosos:

antiguamente, en oposición a los pueblos que eran considerados salvajes los cuales solían incinerar a sus difuntos,
para hacer como Jesús quien fue sepultado por sus familiares (pero siguiendo la tradición judía, no olviden que Jesús era judío practicante, posteriormente sus seguidores se separaron para formar el cristianismo),

teológicamente porque el cuerpo es el instrumento a través del cual se reciben los sacramentos y por lo tanto debe ser considerado un objeto sacro,
y la más importante, porque constituye una negación de la resurrección, según la cual, al final de los tiempos Dios resucitará a todos los fieles fallecidos y les otorgará un cuerpo glorioso como lo hizo con Jesús.

Al principio los dirigentes católicos no concebían que un cuerpo reducido en cenizas pudiera ser resucitado (en cambio un cadáver todo descompuesto si…), pero eventos como las guerras, plagas y hambrunas que causaban súbitamente muchos muertos que no había tiempo de enterrar y que había que deshacerse rápido de los cadáveres para evitar el esparcimiento de enfermedades, los forzaron a suavizar el asunto, decretando que Dios también resucitaría a los incinerados pero sólo cuando se debía a casos excepcionales.

La sobrepoblación y menor control sobre los pueblos, los ha forzado a ceder más y desde 1963, la iglesia católica autoriza la cremación, pero siempre y cuando “el difunto no haya tomado esa decisión por motivos contrarios a la fe cristiana”.

Las demás ramas del cristianismo fuera de algunas minorías han sido más abiertas con el uso de la cremación con excepción de la iglesia ortodoxa que salvo circunstancias excepcionales, la sigue considerando un rechazo al concepto de la resurrección y como tal, al fallecido no se le permitirá un funeral en la iglesia e incluso puede ser excluido en las oraciones litúrgicas para los desaparecidos. (pobrecitos incinerados ortodoxos, todos chamuzqueados y sin posibilidad de ir al cielo…)

JUDAÍSMO

El judaísmo tradicionalmente ha recomendando la sepultura (sin embalsamamiento) y rechazado la cremación. Sin embargo, debido a que muchos cementerios judíos habían llegado a su límite poblacional, la cremación fue aceptada entre los judíos liberales. Mientras que los judíos ortodoxos siguen mantenido una estricta línea respecto a la cremación, tal como se prohíbe en la Halajá (la ley judía).

ISLAM

Es muy estricto al respecto:

prohíbe contundentemente la cremación,
desaprueba las bóvedas, tumbas monumentales, mausoleos,
así como enterrar a un musulmán con ataúd o con elementos de valor.
La tumba debe solo ser una morada funcional, su función es de proteger al cadáver de toda agresión externa, hasta que sea absorbido por la misma tierra. Por ello en los funerales musulmanes, se trasladan los restos hasta el borde de la tumba, se retira del ataúd el cadáver amortajado y se procede al entierro propiamente dicho.

ZOROASTRISMO

Generalmente los parsis prohíben totalmente la cremación porque consideran que es algo que ensucia al fuego (símbolo de todo lo que es sagrado). El entierro es desconocido también, por razones semejantes (es el mundo al revés). Por lo tanto el método tradicional para disponer de un cadáver es de dejarlo como alimento para los buitres en las “torres de silencio”.

RECOMENDACIÓN EN EL ESOTERISMO

Al igual que el budismo y el hinduismo, el esoterismo recomienda la cremación.

Según la teosofía lo idóneo es después de tres días del fallecimiento. Según el budismo, lo idóneo es no tocar el cuerpo hasta después de siete días, pero si no se puede, con tres días y medio es suficiente.

Usualmente la gente piensa que es para permitir la liberación del alma, pero el alma no necesita que se queme su cuerpo para liberarse, si así fuera ese procedimiento se habría creado desde el comienzo de la humanidad. La verdadera razón es para que haya una purificación de la naturaleza profana de la persona.

Son todos los apegos que tiene el individuo con el mundo material: sus posesiones, los placeres físicos, sus vicios que ya no va a poder saciar, remordimientos por actos hechos, o al contrario remordimientos por actos no hechos. Es todo eso lo que detiene al alma de poder ascender más rápido al mundo divino y la hace prolongar su estancia en la zona intermedia conocida como “el Astral”.

Por un lado la cremación va a ayudar a reducir todos esos apegos, porque el fuego es purificador y quema la memoria astral. Y por otro lado va ayudar a desintegrar más rápido el cuerpo etérico y el cuerpo astral de la persona para que no estén contaminando el entorno con su descomposición.

Nadie en su sano juicio dejaría un cadáver al aire libre cerca de donde vive porque al descomponerse este acarrea enfermedades. Por eso lo entierran, lo que no percibe la gente es que a nivel sutil también se está descomponiendo. Al respecto el cabalista Éliphas Lévi dice:

« La preservación de los cuerpos es una violación de las leyes de la naturaleza; es un ultraje a la modestia de la muerte, que esconde las labores de destrucción, así como deberíamos esconder las de reproducción.

El preservar cadáveres es crear fantasmas en la imaginación de la Tierra, [forma alegórica para designar la contra-parte sutil de la Tierra, llamada Luz Astral], espectros de pesadilla que solo son proyecciones errantes de los cadáveres preservados. Son estos cadáveres preservados o imperfectamente destruidos, los que esparcen entre los vivos la plaga, la cólera, las enfermedades contagiosas, tristeza, escepticismo y repugnancia por la vida. [No olviden que las enfermedades ya sean físicas, emocionales o mentales primero se originan a nivel sutil]

La muerte exhala muerte. Los cementerios envenenan la atmosfera de las ciudades y las emanaciones fétidas de los cadáveres plagan hasta a los niños en el vientre de sus madres. »
(Artículo sobre la Muerte, Collected Writtings, vol. 3, pag 295)

Así como en el pasado, el incorrecto tratamiento de los cadáveres (por ejemplo cuando los echaban al agua que la gente bebía), acarreó epidemias que se abatieron sobre las poblaciones, igual ahora en el presente lo siguen haciendo, pero a un nivel sutil, que los humanos no perciben porque todavía no tienen desarrollados sus sentidos ocultos.

Si se eliminaran los cementerios de todo tipo, muchos de los males que aquejan a la humanidad desaparecerían.

Es comprensible que la gente se aferre a los cuerpos de sus seres queridos fallecidos, porque su conciencia estando sumergida en la materia, cuando el ser amado se va, solo perciben el cuerpo que deja en el plano físico y como tal es por así decirlo, su “único recuerdo”.

Sin embargo deben saber que la persona que amaron sigue existiendo, simplemente ascendió a otros planos de consciencia (esto lo explico en ¿cómo es la vida en el más allá?)

El cuerpo es solo el vehículo del ser interno (la persona pensante y emocional) en el plano físico. Cierto, es un vehículo sagrado que hay que respetar, cuidar y amar. De ahí que la Biblia diga que el “cuerpo es templo del Espíritu” (1 Cor. 6:19), pero como todo en el Universo, cuando termina su periodo asignado de existencia, es reabsorbido por la naturaleza para posteriormente formar uno nuevo más perfeccionado. (Lo explico en ciclos cósmicos: manvantaras y pralayas)

A los intransigentes que declaran que es una blasfemia la cremación les pregunto:

Dios en su infinito amor y misericordia, va a rechazar a más de la mitad de la humanidad, aunque hayan sido buenas personas, sólo ¿porque no fueron sepultadas?
Si el cuerpo debe perdurar como lo argumentan, entonces ¿por qué éste se desintegra cuando los seres fallecen?

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