TODOS LOS SUEÑOS DEBEN CESAR

Nuestros corazones se han cerrado a las palabras de lo infinito: Dios, iluminación, amor, divinidad; todas ellas han sido tan mal usadas que se han vuelto absurdas y sin sentido. A continuación presentamos un texto del libro de la Nada, escrito por OSHO, una joya que llegara a los mas profundo del corazón de aquellos que estén preparado para digerirla. Pueden leerlo en este link  http://www.formarse.com.ar/libros/libros_gratis/inspiradores/Osho%20-%20El%20Libro%20de%20la%20Nada.pdf

Una décima parte de tu ser es consciente, y las nueve partes restantes son inconscientes. Sólo una pequeña parte se ha vuelto consciente, y hasta esa parte está siempre oscilando. Puede caer en cualquier momento, es muy fácil. Así es como ocurre cuando te intoxicas: tomas alcohol, y la consciencia cae en la inconsciencia. De ahí la atracción hacia el alcohol a través de todos los tiempos y en toda clase de climas y países.

Esto es lo que ocurre cuando tomas cualquier droga: la consciencia cae en la inconsciencia. Es hermoso porque se deja de pensar. Dormir es hermoso, tienes muchos sueños. Y si eres un buen soñador entonces la droga te dará hermosos sueños; fantásticos, más coloridos que cualquier otro sueño, más luminosos. Te vas al paraíso, al mundo de los sueños, pero no vas a la realidad. El LSD, la cocaína, la marihuana, la mezcalina o cualquier otra droga, solamente te duermen y al dormir, sueñas. Esos sueños están llenos de color, y tu vida es tan pobre y está tan llena de sufrimiento que prefieres vivir esos sueños a vivir en esta miserable vida. Preferirías (si esta fuera la única elección) vivir en un hermoso sueño antes que vivir en esta vida miserable.

Esta vida es como una pesadilla. Aunque lo único que te dé la droga sea un sueño luminoso, lleno de color, tridimensional, ¿por qué no tomarla? Porque ¿qué hay en esta vida? Y como la vida es tal caos prefieres los sueños. Las drogas, el alcohol, o cualquier otra clase de sustancia embriagadora, han sidos usados siempre para dormirte. Pero a través de ellos nunca se alcanza la realidad. A través de ellos caes en un estupor, en un coma. Y en este coma puedes soñar.

Y si has estado pensando mucho en Dios, puedes ver a Dios, porque puedes proyectar tus propios sueños. Los sueños se pueden guiar, dirigir. Si has estado pensando mucho en Cristo, entonces bajo la influencia de la droga se te aparecerá Cristo. Es tu propia mente jugando contigo. Si has estado muy apegado a Krishna entonces ahí estará él, de pie, con la flauta en sus labios, bailando y cantando. Si un hindú, un devoto de Krishna, toma LSD, verá a Krishna, y un cristiano verá a Jesús, y un budista a Buda; pero eso tan sólo son proyecciones de la mente. La realidad es triste, pero no persigas sueños, porque si eso es lo que quieres sólo hay una manera de hacerlo: ayudar a la consciencia a volverse inconsciente de nuevo.

Una pequeña parte ha salido de la inconsciencia, y esa es la belleza del ser humano. La agonía y el éxtasis de haberse convertido en una isla en medio de la inmensidad de la inconsciencia, pero esta es su belleza. Esta isla tiene que crecer más y más hasta convertirse en un continente. A través de las drogas se sumergirá de nuevo bajo el agua, vivirás de nuevo como los animales, o como los árboles, que son hermosos en sí mismos, pero inconscientes y esa forma de vida no es digna de ti porque de esta manera pierdes mucho, te queda atrapado en tu pasado, sin evolucionar hasta alcanzar la consciencia total la ultima realidad; la divinidad.

Pero esto no ocurre solamente con las drogas; existen también otros medios sutiles para hacer que el consciente se vuelva inconsciente. Por ejemplo a través de la música, a través de cánticos. Si repites un mantra continuamente te dormirás, porque cualquier cosa monótona te llevará al coma. Existen medios sutiles, aparentemente diferentes a las drogas. Se usan en todos los templos, en todas las iglesias; y en los templos y en las iglesias están en contra de las drogas, pero utilizan lo espiritual como un tipo de droga. También allí se está usando una droga muy sutil, no tan burda como el LSD o la marihuana, pero aún así es una droga; porque al repetir una cierta palabra continuamente, te produce sueño, no puede producirte otra cosa. Te relajas.

El mismo canturreo te produce un profundo aburrimiento. Al repetir la misma palabra (ram, ram, ram) una y otra vez… ¿Qué otra cosa podría ocurrir? Porque la mente solo permanece atenta si ocurre algo nuevo, si no la mente se va a dormir. Si está ocurriendo algo nuevo, la mente está alerta. Si no ocurre nada nuevo, sólo ram, ram, ram, un canturreo, y sabes que va a seguir así infinitamente, la mente empieza a dormirse. Todas las madres lo saben. Cuando el niño no se duerme le repiten algún estribillo, muy simple, de dos o tres palabras, y lo repiten una y otra vez; una canción de cuna. Se convierte en un mantra, y el niño se duerme.

A  la mente le ocurre lo mismo (no importa que seas un niño o un anciano), a la mente se la pone a dormir con canciones de cuna; pero el proceso es el mismo. Hay que parar el pensar, pero no volviéndose inconsciente. Hay que volverse más consciente, más alerta, más atento, dándose uno más cuenta, para que la energía que se pone en el pensar se mueva hacia ser consciente y surja en ti un testigo. Así que recuerda, no hay que parar el pensar a través de cánticos, sino convirtiéndose en un testigo del proceso del pensar; mirándolo, observándolo, siendo un observador en la distancia, siendo alguien que observa desde lo alto, desde la colina, mirando, viendo…Si miras y penetras profundamente en las palabras, empezarán a desaparecer. Se formará un lapso, un intervalo. Las nubes desaparecerán y se verá el cielo azul.

Entonces estarás alerta, sensible; no en coma. Se disolverá más inconsciencia en la consciencia; tu llama crecerá, más alta, más viva, y podrás ver más, tocar más, oler más. Y tus acciones desarrollarán una nueva cualidad, la cualidad de la divinidad. Cuando un buda te toca, su forma de tocar es diferente. Tú también tocas, también sientes algunas veces la diferencia. Tocas a una persona de una forma casual, le das la mano pero ella no está presente. Sientes que su mano está muerta, cerrada; te saluda con una mano muerta. PUEDES SENTIR QUE TE HAN DADO LA MANO PERO QUE NO TE LA HAN DADO; QUE HA SIDO ALGO DIPLOMÁTICO. La mano no estaba viva, no tenía calor, no se encontraba y se fundía con la tuya. En cambio otras veces te dan la mano con amor, y entonces hay una fusión, la energía fluye

a través de esa mano, es una apertura. A través de la mano el ser viene a encontrarse contigo. Es cálida, está viva, confía en ti. Cuando un buda te toca, es absolutamente distinto, la cualidad ha cambiado. Porque siempre que la consciencia es total, absoluta, todas las acciones se vuelven totales. Cuando toca, todo su ser se convierte en tacto. No es ninguna otra cosa. Todo su ser está en el tacto, todo su ser fluye en él. No está en ningún otro lugar más que en el tacto.

 En ese momento él no es ni ojos ni oídos; en ese momento todo su ser se transforma en tacto. Se vuelve todo tacto, y te sentirás iluminado a través de su tacto; una energía se ha movido en ti. Si no estás preparado para ello puede que hasta te provoque una conmoción desagradable. Si estás preparado, entonces lo disfrutarás, te maravillará. CUANDO UN BUDA TE MIRA, TODO SU SER SE CONVIERTE EN OJOS. No puede ser de otra manera, porque no está dividido en su interior. Cuando tú miras y a la vez haces otras cosas, está dividido.

Tus ojos no son totales. Cuando un buda te mira, sus ojos son totales. Son como un sol brillante. Te penetran, hacen un agujero en tu ser, van directamente a tu corazón. Si le dejas, nunca serás el mismo otra vez. O por el contrario, puedes permanecer cerrado y él no podrá penetrarte. Aunque te toque, tocará un cadáver; puedes quedarte cerrado. Cuando la consciencia está presente, y hay acción, la consciencia y la acción se vuelven una totalidad.

VELAD Y ORAD, PARA QUE NO ENTRÉIS EN TENTACIÓN; EL ESPÍRITU A LA VERDAD ESTÁ DISPUESTO, PERO LA CARNE ES DÉBIL Mat. 26:41

 

 

 

 

 

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