¿CÓMO RECUPERARSE DE UN INTENTO DE SUICIDIO?

Según un estudio realizado en 2002 sobre el suicidio, por la organización mundial de la salud (OMS) los tres detonantes principales son: primero, cuando la persona aunque quiera vivir, no puede lidiar con el dolor que implica; segundo, puede responder a un impulso pasajero, producto de sucesos del día o circunstancias externas; finalmente, el pensamiento de los suicidas ronda la muerte constantemente, y no da cabida a una solución distinta a los problemas salvo la de acabar con la vida.

De acuerdo a la OMS, casi la totalidad de los suicidas sufre de un desorden mental que puede ser diagnosticado y tratado. De hecho, según la siquiatra de la universidad católica Paola Camus, “lo más frecuente es que sea el resultado de un cuadro depresivo”, aunque pueden influir otras enfermedades, como el alcoholismo, la esquizofrenia y los trastornos de personalidad y ansiedad.

“Estas personas se encuentran en una situación en que no ven muchas opciones, a veces la misma depresión ha hecho que se queden solos y con una nula proyección a futuro”, agrega, en tanto, la sicóloga Elisa Rojas dice: “se sienten una carga para sus familias, y es así como la opción del suicidio se vuelve cada vez más tentadora”.

En junio de 2014, Jaabir, un joven de 28 años, estaba a muchos metros de altura, dispuesto a acabar con su vida. “Todo se había vuelto demasiado”, dijo. Un capellán que andaba en el área lo encontró y, después de hablarle durante media hora, logró que Jaabir se bajara.

Fue un momento crucial. “Si hubiera sabido que había gente con la que podía hablar y que me quería ayudar”, dijo Jaabir, “no habría tenido por qué haber estado allá arriba”.

“Al principio yo no hablaba de mi enfermedad porque me daba miedo”, dijo. “En este país generalmente no hablamos de las emociones y eso nos está matando. Me daba mucha pena. Pensé que me hacía menos hombre. Sólo después me di cuenta de que tenía una red de apoyo a mi alrededor”.

Si sientes que tu cabeza es invadida por una tormenta invisible, pero te sientes obligado a callar para no quebrantar el balance de la sociedad, no lo hagas, dijo Jaabir. Las reacciones de la gente frecuentemente sorprenden.

“La reacción de la gente es algo que preocupa mucho, cuando te abres. Decirle a tu mamá o a tu mejor amigo que quisiste suicidarte no es fácil. Pero el primer paso en mi recuperación fue abrirme”.

El estigma que rodea a las enfermedades mentales puede aferrarse a pensamientos negativos como sanguijuela, creando así una relación destructiva y simbiótica. “Alejaba a todos”, dijo Jaabir. “No creía que nadie entendería, así que me hacía el valiente. Pero no hay de qué apenarse. Estar mal no es tu culpa. No importa que la gente lo sepa. Acéptate a ti mismo”.

Claro que el miedo de que la gente no te entienda puede hacer que sea muy difícil que te abras y te conectes con alguien más. “El momento en el que supe que había algo mal fue cuando estaba muy triste en mi camino de ida y vuelta del trabajo”, continúa Jaabir.

“Empecé a llorar en el metro. No lo podía controlar. Pero en lugar de pedir ayuda, me alejé de todos. A todos los amigos que estaban preocupados por mí les dije que estaba bien”.

Cuando al fin empezó a hablar de sus problemas, Jaabir dice que la gente reaccionó de una forma que “realmente lo conmovió”. “Al conectarte con la gente sacas cosas que antes eran muy internas”, dijo, lo que ayudó a “detener” el ciclo de pensamientos negativos.

“La gente es más compasiva de lo que crees. Estuve mucho más cerca de mi familia y amigos de lo que nunca había estado”. Desde que Jaabir habló de sus problemas mentales, la gente cercana a Jaabir también ha hablado de los suyos, algo que, según él, “nunca habrían hecho en el pasado”.

Los problemas mentales no son una epidemia, pero sí son una parte intrínseca de los humanos. Son tan comunes como los moretones. “Creo que debemos entender que sólo porque algo sea invisible no significa que no sea real”, afirma MATT HAIG, autor de varios libros.

El más reciente de ellos, Reasons to Stay Alive(Razones para seguir vivo) explora en detalle su propia lucha contra una enfermedad mental que empezó con una crisis nerviosa a los 24 años.

Según Jaabir: “Sentí algo que nunca había sentido. Suena melodramático, pero no creo que nadie haya sentido lo mismo. Fue un pánico intenso combinado con una desesperación eterna. No veía escapatoria.

Tal vez la única habría sido el suicidio, pues sentía que era la única forma de escapar –como al saltar de un edificio en llamas. Pero lo único más grande que la depresión es el tiempo”, dijo. “La depresión me decía que no llegaría a los 25. Ahora tengo 39”.

“Cuando decidí terminar con mi vida casi no sabía lo que estaba haciendo. Estaba en piloto automático”, dice Jaabir. “Me sentía como alguien más. Por más que intentaba, no podía encontrarme a mí mismo.

Había muchas ideas y pensamientos negativos pasando por mi cabeza todo el tiempo: lo inútil que era en mi trabajo, que estaría solo para siempre. Todo se me juntó.

“En mi mente quería que el dolor terminara y no quería que evitaran que lo hiciera. Pensé que estaba haciendo lo correcto. Lo tenía planeado y manejé por un buen rato para lograrlo, pero como que no estaba consciente de lo que estaba haciendo. Fue sólo hasta que me hablaron los capellanes que salí del trance. Sólo entonces pensé: ‘¿Qué hago aquí?'”

En su Libro MATT HAIG dice:”La depresión y la ansiedad tienen muchos síntomas del cuello para abajo, así como muchas enfermedades tienen efectos en la mente. Debemos hablar de la salud mental de la misma forma en que hablamos de la salud física. NADIE ESTA CIEN POR CIENTO FÍSICA Y MENTALMENTE SALUDABLE. Los problemas mentales pueden empezar en cualquier momento y no manifestarse por completo hasta muchos años después”.

“Cuando tenía 12 años, mi padre murió y en ese entonces me bulleaban mucho”, dijo Jaabir. “Me sentía enajenado.
Era muy duro conmigo mismo y sentía que tenía muchas fallas. Me culpaba por ser bulleado y llevé ese autoodio conmigo durante toda mi vida. Pensé que era normal, que todos se sentían así. Todos se odian a sí mismos, ¿no?”.

Pero la depresión no tiene que ser “por algo”, dice HAIG. Las causas son numerosas, variadas, específicas, históricas, reaccionarias, opacas, oblicuas, únicas y –sobre todo– individuales.

Después de volver a casa, Jaabir recibió una mezcla de tratamientos tanto por parte del gobierno como privados. Dos meses después estaba de vuelta en el trabajo. “Los primeros meses fueron bastante difíciles”, dijo. “Se me hacía difícil encontrar placer en las cosas que antes disfrutaba.

El tenis ya no me interesaba. La tele me aburría. Tenía mucho sueño y estaba ansioso. Me enojaba mucho con mi familia y amigos. Pero ellos se quedaron conmigo y yo con ellos, y todo empezó a cambiar lento pero seguro”.

Jaabir empezó terapias en Mind, una asociación británica que ayuda a la gente con problemas mentales, que le permitieron “descargarse” de sus “pensamientos negativos” e “identificar los patrones” que lo llevaron a “los lugares oscuros”.

“Mi terapia fue una mezcla de terapia cognitivo conductual, psicoterapia y orientación” explicó. “Fue bastante efectiva. Hubo muchas técnicas de visualización: hacía dibujos de experiencias dolorosas. En verdad me abrió los ojos”.

“Cuando pienso en mi vida”, dijo, “pienso que pude haberme dado cuenta mucho antes. Pienso: a pégate a los hechos. No eres inútil. No hay evidencia para que lo pienses.
El 99 por ciento del tiempo esos pensamientos están injustificados. Simplemente deseo haberme dado cuenta antes de que había gente como yo que me podía ayudar”.

Posteriormente hablé con HAIG y me dijo: “Creo que lo importante es reconocer que tú no eres los pensamientos negativos que están en tu mente –por más fuertes y reales que parezcan”, dice. “La depresión es la nube que bloquea el sol por un rato, pero tú eres el cielo. No te vas a quedar en ese punto. El huracán se volverá una brisa.
@MrDavidWhelan

Fuente: https://www.vice.com/es_mx/article/3b9dzb/como-es-recuperarte-de-un-intento-de-suicidio

1 Comment on "¿CÓMO RECUPERARSE DE UN INTENTO DE SUICIDIO?"

  1. Confesor Rodriguez | noviembre 23, 2017 en 12:34 am | Responder

    Excelente,este aporte puede salvar vidas. Felicito a su autor y al creador del blog

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