EL MISTERIO DE LOS MUERTOS VIVIENTES, O ZOMBIES HAITÍANOS

“La isla mágica” (The Magic Island) es el título de un libro publicado en el 1929, por William Seabrook (1884-1965), ciudadano de los E.U., iniciado  en los secretos de la religión vudú en Haití. Según afirma en dicha obra fue testigo ocular de los procesos que se realizaban para convertir seres humanos en zombies, que luego eran utilizados como esclavos para trabajar en los campos de caña de azúcar.

El libro atrajo el interés de otros escritores, quienes se trasladaron a Haití, para continuar investigando. Escritores como Lafcadio Hearn y la periodista Inez Wallace realizaron una serie de reportajes, que dieron origen a las primeras películas sobre el género zombie, como el clásico “Yo anduve con un zombie”, de Jacques Tourneur, rodada en 1943 y que daría a conocer algunos casos de zombies “auténticos”.

En los años ochenta, un antropólogo canadiense, Wade Davis, doctor en Etnobotánica viajó a Haití para estudiar el conocido “polvo de los zombis haitiano” En España, público el libro titulado: “El misterio zombi (Edit. Martínez Roca)”. En dicha obra Davis daría a conocer los casos de algunos zombis,  las técnicas y las drogas usadas por los bokors para conseguir la catalepsia temporal en sus víctimas.

La historia narrada en el libro fue llevada al cine en 1998 por Wes Craven como: “La serpiente y el arco iris, una película de suspenso estadounidense.

Davis continuó con un nuevo libro titulado “Passage of Darkness” en el que se profundiza más a fondo en los aspectos farmacológicos y antropológicos. La tesis planteada por Davis creó un gran revuelo entre la comunidad científica, con partidarios y detractores bien posicionados.

El polvo zombie

Según el libro publicado por Davis,  entre las fórmulas mágicas, los hechizos y sortilegios vudú, y los ungüentos y filtros de los brujos podía esconderse un secreto de extraordinarias posibilidades médicas.

Un excepcional anestésico capaz de limitar las constantes vitales del cuerpo hasta el límite de una muerte aparente, imposible de reconocer por ningún médico, y un antídoto que permitiese “revivir” al “muerto” en su tumba, provocándole además una amnesia permanente y un estado alucinatorio constante, que lo convirtiese en un dócil, sumiso y obediente esclavo del bokor.

El polvo zombie es un compuesto elaborado a partir de un compuesto de productos de origen vegetal, animal y humano que, mezclados en su exacta proporción, producen el veneno más fascinante de la brujería afroamericana.

Extractos de plantas, huesos humanos, tarántulas, sapos venenosos, gusanos y otros ingredientes no menos pintorescos forman parte de ese polvo zombie cuyo principal elemento radica en tetradotoxina contenida en el pez-globo. Éste es el veneno de origen animal más potente que existe. Conocido ya en Japón, el pez-globo es un exquisito manjar que los cocineros nipones consideran un auténtico plato de lujo.

Pero precisamente la mortífera toxicidad de los ovarios de las hembras, que solo un chef experto sabe identificar, ha provocado numerosos casos de muerte por envenenamiento en restaurantes japoneses.

Para crear un zombie, el brujo lo envenena con la mezcla tóxica. Se le puede administrar en la comida, o frotándola sobre la piel. Un método común es espolvorearla alrededor de la casa de la víctima, para que ésta, al caminar descalza, la absorba a través de la planta de los pies o la respire al levantar el polvo cuando barra.

La tetraodotoxina del pez globo es 1200 veces más potente que el cianuro, y en un sólo pez hay suficiente para matar a 30 hombres adultos. La piel de la rana común (Bufo bufo) también puede ser letal. Tiene efectos alucinógenos, vasoconstrictores y epileptogénicos, especialmente si la rana se ha sentido en peligro. Una rana que nade un rato en el plato del perro será suficiente para tener algún efecto en el animal que beba de esa agua.

La mitad del trabajo es matar a la víctima. La otra mitad es desenterrarla. El brujo debe desenterrar rápidamente a su nuevo esclavo antes de que muera por asfixia. Una vez desenterrado, el brujo les da a comer datura (Datura stramonium), conocida también como toloache, un potente psicoactivo en la dosis correcta, y un veneno letal en la incorrecta.

La datura rompe cualquier lazo que pudiera conservar con la realidad después de haber sufrido el trauma de ser enterrado vivo, enloqueciéndolo y borrando todos sus recuerdos. El zombie no sabe qué día es, donde está, ni como se llama. Permanece en un delirio psicótico semiconsciente.

Son vendidos como esclavos y se les vuelve a suministrar datura en cuanto den muestras de empezar a recuperar sus sentidos y se les mata definitivamente en cuanto se vuelven demasiado viejos para seguir trabajando.

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