¿ESTAMOS POSEIDOS?

Carl G. Jung, el gran médico del alma y uno de los psicólogos más inspirados del siglo XX, tuvo una increíble percepción en lo que se está reproduciendo actualmente, tanto a nivel individual como colectivo, en nuestro mundo moderno de hoy.

De acuerdo a Jung: “Si, por un momento, nos fijamos en la humanidad se ve que es  arrastrada por las potencias inconscientes.” Somos una especie arrastrada y “poseída” por el inconsciente. “La posesión, aunque pasada de moda, de ninguna manera ha quedado obsoleta, ha cambiado sólo el nombre. Antiguamente se hablaba de “espíritus malignos,” ahora los llamamos “neurosis” o “complejos inconscientes.” Lo que los antiguos llamaban demonios, son unos fenómenos psíquicos que nos obligan a actuar y llevar a cabo conductas contrarias a nuestras mejores intenciones.

Según Jung, las condiciones psíquicas que engendran demonios trabajan tan activamente como siempre. Los demonios realmente no han desaparecido sino que meramente han adoptado otra forma: se han convertido en fuerzas psíquicas inconscientes.” “La posesión,” según Jung es “un fenómeno psíquico primordial” que “denota un peculiar estado de ánimo caracterizado por el hecho de que ciertos contenidos psíquicos, los llamados complejos, se hacen con el control de la personalidad total, en lugar del yo, al menos temporalmente, a tal grado que el libre albedrío del yo queda suspendido.”

 

Aunque el poseído podría imaginar que tiene libre albedrío, su libertad es ilusoria. Está siendo utilizado involuntariamente como instrumento de alguna “otra” energía o fuerza para encarnar y expresarse a través de él. El tener complejos no es necesariamente patológico, ya que todo el mundo los tiene. Lo qué es patológico, sin embargo, es pensar que no tenemos complejos, que es la condición previa que nos hace más vulnerables a la posesión.

Jung aclara: “Todo el mundo sabe hoy en día que las personas ‘tienen complejos.’ Lo que no es tan conocido, pero mucho más importante teóricamente, es que los complejos nos pueden tener a nosotros.” Cuantos más complejos tengamos, más poseídos estamos. No tenemos que deshacernos de nuestros complejos, más bien, debemos llegar a ser conscientes de ellos. Lo que es importante es lo que hacemos con nuestros complejos. Los complejos son las instancias psíquicas que condimentan y determinan nuestra visión psicológica del mundo.

Segun Jung: “Cuando los complejos se asientan en la consciencia, pueden potencialmente engullir y poseer a toda la personalidad entera. “Posesión” es una palabra interesante. Evoca asociaciones inmediatas del Diablo, que, mitológicamente hablando, es el que nos “posee”, en el sentido demoníaco de la palabra. Posesión, psicológicamente hablando, es identificarse con un complejo del inconsciente, convirtiéndonos en él, de tal manera que actuamos como él y a través de él en nuestras vidas.

 

¿Quién de nosotros no ha hecho esto? ¿Quién de nosotros podría tirar la primera piedra? Mientras estoy escribiendo, múltiples ejemplos de personas están siendo poseídas por y en representación de su inconsciente están sucediendo a la vista de todos en el escenario mundial. En su mayoría los crímenes son cometidos por gente poseída, desde el principio del mundo, la humanidad ha estado poseída.” Posesión significa ser suplantado por algo más fuerte, ser absorbido y “adueñado” por algo distinto de nosotros mismos.

Jung dice: “Todos hemos tenido momentos en los que “algo” se nos ha metido dentro, en que nos sentimos de extraño humor, fuera de sí. Cuando nos agarran las emociones descontroladas, pueden poseernos fácilmente como si fueran leones u osos, digamos son fuerzas primitivas, definitivamente, más fuertes que nosotros.”

En cualquier momento, cualquiera de nosotros puede llegar a ser “poseído” por el inconsciente de tal manera que una energía más poderosa que nuestro ego consciente nos mueve y anima. Entonces no puedo decir que lo hago, sino que se hace a través de mí, algo se apodera de mí, la mismísima acción puede tomar posesión de mí. […] Cuando hemos caído en nuestro inconsciente y compulsivamente actuamos, llegamos a ser manipulados por fuerzas más poderosas que nosotros mismos.” Entonces una persona se convierte en: “marioneta del diablo.”

 

 Jung Comenta: Aunque hemos descartado la idea de los demonios en el altar de nuestra racionalidad, el hombre mismo ha asumido su papel sin saberlo y ejecuta la obra diabólica de la destrucción con herramientas mucho más eficaces de como lo hacían los espíritus en la antigüedad. En los viejos tiempos los hombres eran brutales, ahora son deshumanizados y poseídos.  “Parece ser que estamos poseídos por una fuerza demoníaca que nos conduce, en un trance, hacia la auto-destrucción.”

“…un ‘algo’ desconocido se ha apoderado de una parte mayor o menor de la psique e impone su existencia odiosa y dañina sin inmutarse por todo nuestro conocimiento, razón y energía, proclamando así el poder del inconsciente sobre la mente consciente, el poder soberano de la posesión.” Cuando estamos poseídos no somos libres, no somos dueños de nuestra propia casa. Cuando estamos poseídos por el inconsciente, llegamos a estar disociados de nosotros mismos.

 

Un demonio o complejo, en palabras de Jung:

“se comporta como un cuerpo extraño animado en la esfera de la consciencia. El complejo por lo general se puede suprimir, con un esfuerzo de voluntad, pero no argumentado fuera de la existencia, y a la primera oportunidad apropiada reaparece en toda su fuerza original.

Para Jung, “El espíritu o anti-espíritu, lo que en última instancia demuestra ser, depende de la actitud de la mente humana.” Cuando llegamos a ser poseídos por el inconsciente, somos inconscientemente asumidos por nuestros primitivos instintos, nuestros instintos animales, de tal manera retrocedemos, involucionamos y caemos en nuestra naturaleza inferior.

Jung explica: “Sólo el hombre animal puede ser poseído…Es más fácil hablar o discutir con un perro o una vaca que con alguien que esté poseído por tal figura. Porque no hay nada de lo que uno diga que impregne, y es imposible perforar la pared que levantan, es un muro de creencias inconscientes, y la gente detrás de la pared no puede ser alcanzada. Son totalmente inaccesibles..”

Me imagino que todos conocemos a personas así, personas que están bajo un hechizo de tal manera que realmente no hay dialogo con ellos, ya que perversamente ingieren e interpretan la reflexión que se le está ofreciendo de su inconsciencia como prueba de la exactitud de su punto de vista deludido.

 

Según Jung “…el inconsciente en gran medida expulsa y suplanta la función de la mente consciente. El inconsciente usurpa la función de la realidad y la sustituye por su propia realidad. Pensamientos inconscientes…se manifiestan en juicios inquebrantables sin sentido, sostenidos en la cara de la realidad.” Los factores psíquicos que hacen posible la posesión son la sugestionabilidad, la falta de discernimiento crítico, la falta de voluntad o incapacidad de auto-reflexión, el miedo, y la tendencia a la superstición y prejuicios.

Los contenidos que nos apoderan cuando somos poseídos por el inconsciente aparecen como fobias, afección exagerada, convicciones peculiares, idiosincrasias, planes obstinados, compulsiones y obsesiones, todos de los cuales no están abiertos a debate o corrección. Los demonios trabajan a través de nuestra psique, “gestionando nuestras percepciones” de tal manera que somos incapaces de ver su influencia. Los demonios deslumbran, hechizan, y endemonian la consciencia de tal manera que nos cegamos a nuestra propia asumida perspectiva subyacente.

LA FORMA DE TRATAR MÁS EFICAZMENTE CON UN DEMONIO ES VOLVER NUESTRA ATENCIÓN CON VALENTÍA HACIA LO QUE SE DESENCADENA DENTRO DE NOSOTROS

Fuente;

por Paul Levy del Sitio Web EmpoweredByKnowledge
traducción de Gladys Molina

Versión original en Ingles

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