¿EXISTEN LOS FANTASMAS?

Todos hemos escuchados historias de fantasmas, a nadie le gusta pasar tarde de la noche cerca de un cementerio, porque siempre se han relacionados  con la aparición de fantasmas. Y es, que se trata del ancestral temor a lo desconocido, el escalofriante sentimiento de angustia, que produce la muerte,  el llamado “Más Allá” o lo que pudiera existir una vez expiramos.

En La Biblia, por ejemplo, Elifaz, uno de los amigos de Job dice estas palabras: “Al pasar un espíritu por delante de mí, hizo que se erizara el pelo de mi cuerpo. Se detuvo frente a  mis ojos un fantasma …”. (Job 4:16). Su descripción se parece a la que hemos escuchado de  labios de individuos que afirman haber tenido esta experiencia paranormal.

El profeta Isaías, profiriendo augurios sobre la ciudad  de Ariel, en la que había residido el rey David, exponía esta dramática profecía: “… tu habla saldrá del polvo, y será la voz de la tierra como la de un fantasma” (Isaías 29:4).

También en el Nuevo Testamento se habla de fantasmas, siendo el caso que los discípulos confundieron nada menos que a Jesús con uno de ellos“…los discípulos, viéndole andar sobre el mar se turbaron, diciendo: ¡Un fantasma!, y dieron voces de miedo; pero de inmediato Jesús les habló, ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis”. (Mateo 14:26).

La palabra “fantasma” comparte sus orígenes con vocablos como “fantasía”. En griego existe phantázein que literalmente significa “hacer visible”, y la idea que conlleva es la de la manifestación física, generalmente efímera, de un ser que ha fallecido.

El investigador Frederick W. H. Myers, socio fundador de la Sociedad de Investigaciones Psíquicas, y uno de los primeros estudiosos del tema de las apariciones fantasmales desde una perspectiva científica, amplió la definición  diciendo que “se trata de una manifestación de energía personal persistente que se extiende más allá de la muerte de la persona que la emite”.

¿QUE DICE LA TEOSOFIA?

Según la Teosofía, la mayoría de los fantasmas que la gente ve corresponden a uno de los siguientes tres casos:

PRIMER CASO

Un cuerpo astral que no se ha desvanecido apropiadamente después de la muerte del individuo.

El cuerpo astral es la contra parte sutil e invisible del cuerpo físico. Es el molde invisible que ayuda a mantener la forma y la existencia del cuerpo físico. Y la transición conocida como muerte física se produce cuando el lazo energético que mantiene unido al cuerpo astral con el cuerpo físico se rompe.

Posteriormente el alma también se separa del cuerpo astral y se mueve hacia los planos más sutiles de existencia, mientras que el cadáver físico y su doble astral se dejan atrás.

Los dos ya no están conectados vitalmente, pero los restos del cuerpo astral, ahora sin alma, permanecen cerca de los restos físicos, y se descomponen y se desintegran a la misma velocidad. Por lo tanto, si el cuerpo es incinerado, el cuerpo astral se purifica y se desvanece más fácilmente.

Sin embargo, si el cuerpo está enterrado, es probable que el cuerpo astral permanezca cerca de la tumba hasta que el cadáver esté completamente desintegrado, lo cual, como sabemos, puede llevar mucho tiempo. Y esta es sólo una de las numerosas razones por las que la incineración es mucho más recomendable que el entierro.

« Este “doble” nace con el hombre, muere con él, y nunca puede separarse del cuerpo durante la vida, y aunque  sobrevive a él, se desintegra, pari passu, con el cadáver. Es esto lo que a veces, durante ciertas condiciones atmosféricas, se ve encima de las tumbas como una figura luminosa del hombre que fue. »

Sin embargo, ocurre ocasionalmente (debido a ciertas circunstancias y varias razones) que el cuerpo astral no se desintegra en absoluto y de este modo permanece como una especie de fantasma atrapado e inconsciente. Esto ocurre con mayor frecuencia en los casos de muerte trágica y violenta.

Uno de tales numerosos casos involucra al “fantasma” de la aristócrata inglesa decapitada que se puede ver caminando silenciosamente a través de un pasillo particular en un viejo castillo a la misma hora todos los días.

Y es importante entender que esta no es la persona real, puesto que esa alma muy probablemente ya se encuentre en el Devachan (el Paraíso) y ese fantasma no es más que un cuerpo astral vacío y atrapado, incapaz de pensar y repitiendo automáticamente ciertas acciones relacionadas con la muerte del cuerpo físico al que una vez estuvo unido.

SEGUNDO CASO

Un registro en la Luz Astral que brevemente se hace visible o perceptible para alguien.

Cada pensamiento que una persona tiene, cada palabra pronuncia, y cada acción que realiza, indeleblemente se imprime y se registra en lo que la Teosofía llama la “Luz Astral” y esta es la atmósfera psíquica que rodea íntimamente al plano físico, y hasta cierto punto incluso lo interpenetra. Hay, pues, un registro subjetivo de todo lo que alguna vez ha ocurrido.

En su libro “Epítome de la Teosofía”, William Judge habla del inmenso cuerpo de imágenes que hay en la Luz Astral y lo describe como:

« El almacén donde se depositan todos los acontecimientos pasados, presentes y futuros, y en este se marcan todos los efectos de las causas espirituales, y todos los actos y pensamientos, ya sean en la dirección del espíritu o de la materia. »

OBSERVACIÓN: Esto coincide con lo que enseña la Biblia en Daniel 7:10,  “El Juez se sentó, y los libros fueron abiertos”

 Y a veces sucede que la conciencia de una persona se ensalza y se eleva un poco (a menudo sin que la persona se dé cuenta), y entonces esa persona es testigo y percibe cosas que están registradas en la Luz Astral, pero comete el comprensible error de pensar que están viendo uno o varios fantasmas.

Por ejemplo, una mujer se emocionó y se entristeció al visitar el lugar de un antiguo campo de batalla y al pensar en la terrible violencia y matanza que una vez había tenido lugar allí, al siguiente momento se sorprendió de oír los fuertes ruidos de la batalla, y vio que el sangriento conflicto estaba sucediendo justo frente a ella, pero poco después todo se desvaneció y ella volvió a ver el gigantesco campo vacío.

¿HABÍA VISTO A DOS EJÉRCITOS DE FANTASMAS ENEMIGOS?

No. Ella simplemente se sintonizó de manera inconsciente con los registros de la Luz Astral por un breve momento.

TERCER CASO

UNA VÍCTIMA DE MUERTE NO NATURAL QUE ESTÁ ATRAPADA TEMPORALMENTE “ENTRE LA TIERRA Y EL CIELO” E INTENTA HACER CONTACTO CON EL PLANO FÍSICO.

La persona que tiene una muerte natural se debe a que los diversos componentes de su constitución interna han seguido progresiva y naturalmente su trayecto destinado, y han cesado de adherirse entre sí de manera natural.

Pero esto obviamente no es el caso de alguien que muere repentinamente en un accidente, o que es asesinado, o que se suicida. Y estos individuos permanecen todavía semi-vivos y tienen que permanecer en la zona intermedia entre el Cielo y la Tierra (limbo) hasta que termine el tiempo de vida que tenían destinados vivir en la Tierra.

Y esto en ningún sentido es una forma de “castigo”, sino que simplemente se debe a que las inmutables Leyes de la Naturaleza requieren que nuestros Principios se separen entre sí de manera correcta, con el orden correcto y en el momento correcto, para que el proceso completo de la muerte proceda de manera armoniosa y normal. Porque de lo contrario, el alma es incapaz de entrar en el estado de Devachan (o “Cielo”) de manera natural. 

Esta zona intermedia llamada “Kama-Loka” es descrito por Madame Blavatsky en su libro La Clave de la Teosofía como:

« Una localización astral, el limbo de la teología escolástica, el Hades de los antiguos, y estrictamente  hablando, un lugar solamente en sentido relativo. No tiene ni un área definida ni fronteras, sino que existe dentro del espacio subjetivo, es decir, está más allá de nuestras percepciones sensoriales, pero sin embargo existe. »

(Nota: mi investigación me ha llevado a concluir que esas almas errantes permanecen en el plano astral y es solamente cuando termina la duración que tenían destinadas vivir en la Tierra que prosiguen con su ascenso hacia el Cielo.

Los estados y las experiencias por las que pasan las víctimas de muerte, no natural varían extremadamente, y muchas de estas almas estarán en mayor o menor medida inconscientes y descansando “en un sueño lleno de sueños optimistas” como los Maestros lo han expresado. Pero para otros, y especialmente aquellos que cometen el acto de suicidio y el cual es descrito en La Clave de la Teosofía como “el peor de los crímenes y horrible en sus resultados”, las cosas no son tan optimistas. Y basta por ahora dar sólo un ejemplo relacionado con ello:

Un hombre de mediana edad se suicidó en una Nochebuena reciente, dejando que su cuerpo fuera descubierto por su esposa y sus niños pequeños en la mañana de Navidad. El hombre había sufrido de depresión y otros problemas de salud mental durante bastante tiempo y fue una gran conmoción para su familia, a quienes su acto los dejó terriblemente perturbados. No obstante, después de varios meses, ellos habían comenzado a reconstruir sus vidas destrozadas.

Fue alrededor de ese tiempo que la esposa se despertó una noche para encontrar a su marido sentado en la silla del dormitorio y observándola. Él parecía la misma persona que cuando todavía estaba vivo con la excepción de tener el contorno de su cuerpo un poco difuso y etéreo.

Y él le expresó su profundo pesar por lo que había hecho y le rogó a ella que le ayudara a salir del horrible estado en el que se encontraba. Ellos fueron capaces de mantener una breve conversación antes de que él desapareciera, aunque esto continuó sucediendo casi todas las noches durante algún tiempo.

Y para que no sea descartado como la mera alucinación de una viuda afligida, debemos añadir que el hombre procedió a aparecer en numerosas ocasiones ante sus hijos también.

Mucha gente describiría esto como una visita de un fantasma, pero los Teósofos lo describirían más bien como la visita de un alma sufriente.

Bibliografía:

http://esoterismo-guia.blogspot.com/2018/01/explicacion-teosofica-de-los-fantasmas.html

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