LA AUTO-INDAGACIÓN: ¿QUIÉN SOY YO? (1)

 Éxodo 3:13 Entonces dijo Moisés a Dios: He aquí, si voy a los hijos de Israel, y les digo: “El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros, tal vez me digan: “¿Cuál es su nombre?, ¿qué les responderé? 14. Y dijo Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y añadió: Así dirás a los hijos de Israel: “YO SOY me ha enviado a vosotros

Presentamos un extracto de diferentes autores sobre las preguntas fundamentales de la vida: “¿Cuál es el sentido de la existencia? ¿Qué es la vida? ¿Quién soy yo? ¿Cuál es mi verdadera naturaleza?  ¿por qué nací?, ¿por qué debo morir?,¿cuál es mi relación con mis semejantes?”

Ser humano significa hacerse estas preguntas, y ser verdaderamente humano, significa que se ha de encontrar una respuesta. Hasta que estas preguntas no afloren en nuestra conciencia, podremos sólo adornar nuestra vida con toda clase de actividades y compromisos mundanos,

Pero, más tarde o más temprano, surgen estas preguntas y entonces ya no hay escapatoria. Éstas arden dentro de nosotros y las respuestas intelectuales no nos dejan en paz.  Sólo la experiencia esencial del propio despertar satisface la pregunta esencial. La experiencia personal es el testimonio final a la Verdad. Philip Kapleau, Despertar al Zen (Editorial Pax México, 2006) p. 37.

 Debemos hacernos sin descanso la pregunta “¿quién soy yo?”. Dirigiendo el pensamiento, no hacia los objetos, sino hacia su fuente, finalmente descubrimos el elemento fundamental del Ser. El hombre posee en el fondo de sí mismo lo esencial de toda sabiduría. Lo sepa o no, pero la verdad está en él mismo y en ninguna otra parte. Jean Klein, Sea usted lo que Es (Ediciones Vía Directa, 2008), p. 23.

 Creo que en la vida de todo ser humano aparece un momento en que surge la pregunta “¿qué es la vida?”. Cuando uno realmente se da cuenta de esto ve que está constantemente en el proceso de llegar a ser, nunca en el ahora. Está constantemente en el pasado-futuro. Preparando el futuro con el pasado.

Al tomar nota de esto, uno se ve impelido a preguntar: “¿Quién soy yo? ¿Qué es la vida?” En el momento en que el estudiante hace la pregunta y no tiene ninguna referencia al pasado, él se encuentra espontáneamente en un estado de no-saber. En este no-saber él está en una nueva dimensión.

Ni siquiera es una nueva dimensión porque en ésta, no hay ninguna dirección. Uno debe vivir con la pregunta. Por vivir con la pregunta quiero decir no buscar una conclusión, una respuesta, ya que el vivir con la pregunta es en sí la respuesta. Pero buscamos constantemente una respuesta.

Jean Klein, Living Truth (Third Millennium Publications, 1995), p. 189.

 Es una forma de madurez en la vida que lleva a uno a hacerse ciertas preguntas. De todas esas preguntas se llega a la pregunta original fundamental: ¿Quién soy yo? Esta pregunta, ¿Quién soy yo?, sólo viene cuando se ha indagado en todas las direcciones posibles. Sólo cuando se ha explorado todas las direcciones se llega a la fase madura de preguntar ¿quién soy yo?

En esta pregunta, ¿quién soy yo ?, una mente madura dice: “No lo sé“. Es sólo en este “no lo sé” que hay algo cognoscible, perceptible. Porque el “no lo sé”, no es un estado en blanco, el verdadero “no lo sé” se refiere a sí mismo y ahí la pregunta es la respuesta. Es una percepción instantánea de nosotros mismos. Es nuestra intemporalidad.

Cuando hemos explorado todas las direcciones, hay una renuncia natural. Y entonces lo que renuncias ―lo que renuncia― tiene un nuevo significado. En su vida un hombre puede hacerse muchas preguntas pero todas giran en torno a una pregunta: “¿Quién soy yo” Todas las preguntas se derivan de ésta. Así que la respuesta a “¿Quién soy yo?” es la respuesta a todas las preguntas, la respuesta definitiva.

Jean Klein, Yo Soy (Third Millennium Publications, 1989), p. 141.

 ¿Qué es este “yo”? ¿De dónde viene este “yo”? Cuando mueres, ¿a dónde va? Estas son las preguntas más importantes que siempre puedes hacerte. Si realizas este “yo” alcanzas todo. Eso se debe a que este “yo” es parte de la sustancia universal. Tu sustancia, la sustancia de este escritorio, la sustancia de este palo, del sol, de la luna, de las estrellas ― LA SUSTANCIA DE TODO ES LA MISMA SUSTANCIA. Así que si quieres comprender tu verdadera naturaleza, primero tienes que alcanzar tu sustancia original.

Esto significa alcanzar la sustancia universal y la sustancia de todo. Todo en este mundo ―el sol, la luna, las estrellas, las montañas, ríos y árboles― todo está en constante movimiento. PERO HAY UNA COSA QUE NUNCA SE MUEVE. NUNCA VA O VIENE. NUNCA HA NACIDO Y NUNCA MUERE. ¿Qué es esta cosa que no se mueve? ¿Puedes decírmelo? Si la encuentras, encontrarás tu verdadero ser y alcanzarás la sustancia universal. Pero el entendimiento no puede ayudarte a encontrar ese punto. Incluso cien doctorados no te enseñarán tu verdadera naturaleza.

Seung Sahn, The Compass of Zen (Shambhala, 1997), p. 207.

 EL MÉTODO DE LA AUTO-INDAGACIÓN

“La pregunta ‘¿Quién soy yo?’ No viene de la mente. Preguntar ‘¿Quién soy yo?’ se acompaña de una tremenda energía; USTED ESTÁ ARDIENDO.” La auto-indagación es el único medio infalible, el único directo, para realizar lo incondicionado, el Ser absoluto que eres en realidad. Sólo la auto-indagación puede revelar la verdad de que ni el ego ni la mente existen realmente y hace posible que uno realice al Ser puro, indiferenciado del Sí mismo o Absoluto. Después de haber realizado el Sí mismo, nada queda por conocer, porque es perfecta Dicha, es el Todo.

Arthur Osborne, Ramana Maharshi and the Path of Self-Knowledge, (Century, 1987), p. 149.

P: ¿QUÉ ES LA PRÁCTICA?

R: Una búsqueda constante del “Sí mismo” que es la fuente del ego. Encuentre “¿Quién soy yo?” El puro “Sí mismo” es la realidad, la Existencia-Consciencia-Felicidad Absoluta. Cuando se olvida Eso, aparecen todas las miserias; y cuando se aprehende Eso, las miserias no afectan a la persona. Ramana Maharshi, Conversaciones con Sri Ramana Maharshi, Tomo I (Sanz y Torres, 2006), p. 29.)

P: ¿Cuál es el medio de tener constantemente presente el pensamiento “¿Quién soy yo?”?

R: Cuando surgen otros pensamientos, uno no debe perseguirlos, sino que debe preguntarse: “¿A QUIÉN SE LE OCURRIERON” No importa cuántos pensamientos surjan; a medida que aparecen, uno ha de preguntarse con diligencia, “¿A quién se le ha ocurrido este pensamiento?” La respuesta que aparezca será: “A mí”. Si a continuación uno pregunta “¿Quién soy yo?”, la mente regresará a su fuente, y el pensamiento que había surgido se aquietará. Con la repetición, así, de esta práctica, la mente adquirirá la desarrollará la habilidad de permanecer en su fuente.

Ramana Maharshi, Enseñanzas Espirituales (Kairós, 2008), p. 23.)

 ¿Por qué no pasar de la experiencia al experimentador y comprender todo el alcance de la única afirmación verdadera que puede hacer: “yo soy”?

P: ¿Cómo se hace?

R: Aquí no hay ningún “cómo”. Sólo conserve en le mente el sentimiento “yo soy”, sumérjase en él, hasta que su mente y sentimiento se vuelven uno. Como los repetidos intentos conseguirá el equilibrio adecuado de atención y afecto y su mente se establecerá firmemente en el pensamiento y sentimiento “yo soy”. Cualquier cosa que haga, piense o diga, este sentido de ser, inmutable y afectuoso, permanecerá como el telón de fondo de la mente. Sri Nisargadatta Maharaj, Yo Soy Eso (Editorial Sirio, 2003), p. 86.

P: ¿CÓMO LLEGA UNO A CONOCER AL CONOCEDOR?

R: Sólo puedo decirle lo que sé por experiencia propia. Cuando encontré a mi Gurú, me dijo: “Tú no eres lo que crees ser. Averigua lo que eres. Observa la sensación ‘yo soy’, encuentra tu ser real”. Yo le obedecí porque confié en él. Hice lo que él me dijo. Todo mi tiempo libre lo pasaba observándome a mí mismo en silencio.

¡Y qué gran diferencia supuso eso, y qué pronto! Tardé sólo tres años en realizar mi verdadera naturaleza. Mi Gurú murió poco después de haberle conocido yo, pero eso no cambió nada. Recordé lo que me había dicho y perseveré. El fruto de ello está aquí, conmigo.

P: ¿Cuál es?

R: Me conozco a mí mismo como soy en realidad. No soy ni el cuerpo, ni la mente, ni las facultades mentales. Estoy más allá de todos ellos.

Sri Nisargadatta Maharaj, Yo Soy Eso (Editorial Sirio, 2003), p. 408.

 Si la pregunta: “¿Quién soy yo” fuera un mero cuestionamiento mental, no sería de gran valor. El verdadero propósito de la indagación del Sí-mismo es enfocar la totalidad de la mente en su Fuente. Por consiguiente, no es el caso de un “yo” que anda en busca de otro “yo”.

Mucho menos es la indagación del Sí-mismo una fórmula vacía, pues implica una intensa actividad de toda la mente el mantenerla constantemente inmovilizada en la pura conciencia del Sí-mismo. La indagación del Sí-mismno es el medio único e infalible, el único directo, de realizar el Ser incondicionado y absoluto que eres en realidad.

Ramana Maharshi, Enseñanzas Espirituales (Kairós, 2008), p. 111.

P: Cuando le preguntan a usted sobre los medios para la auto-realización, invariablemente subraya la importancia de que la mente permanezca en la sensación “yo soy”. ¿Dónde está aquí el factor causal? ¿Por qué este pensamiento en particular debería dar lugar a la auto-realización? ¿De qué manera me afecta la contemplación de “yo soy”?

R: El propio hecho de la observación altera al observador y a lo observado. Después de todo, lo que impide el reconocimiento de la verdadera naturaleza de uno es la debilidad y la torpeza de la mente y su tendencia a pasar por alto lo sutil y centrarse sólo en lo grosero. Cuando usted sigue mi consejo e intenta mantener la mente sólo en la noción “yo soy”, se hace consciente de la mente y sus caprichos.

La conciencia en sí, siendo armonía lúcida (sattva) en acción, disuelve la pereza y aquieta la agitación de la mente y suavemente pero con firmeza cambia su misma substancia. Este cambio no tiene por qué ser espectacular, tal vez apenas se note; sin embargo, es un giro profundo y fundamental, de la obscuridad a la luz, de la inadvertencia a la conciencia.

Sri Nisargadatta Maharaj, Yo Soy Eso (Editorial Sirio, 2003), p. 371.

 La pregunta “¿quién soy yo?” no puede surgir en la mente. No tiene nada que ver con la memoria. Toda memoria es absorbida por la viva indagación que tiene lugar sólo en el momento presente. El despertar no es inmediato ni gradual, es apercepción instantánea. El Uno ―que somos― es más allá del tiempo. Cuando la mente se da cuenta de esto, deja atrás su miedo y deseo ― deseo que oscila entre tener y llegar a ser.

Jean Klein, Yo Soy (Third Millennium Publications, 1989), p. 106.

P: ¿CUÁNDO Y CÓMO LA PREGUNTA “¿QUIÉN SOY YO” VIENE DE MUY ADENTRO?  

R: Viene del “yo” mismo. Si no hubiera un “yo”, usted no sería capaz de hacer la pregunta “¿quién soy yo?”. Así que, cuando usted plantea la pregunta “¿quién soy yo?”, nunca puede encontrarlo, del mismo modo que el ojo no puede ver su propia visión. Todo lo que puede encontrar es un objeto, un pensamiento en el espacio-tiempo.

Pero hay un momento en el que renuncia a sí mismo. Debe haber una total renuncia, y entonces el preguntador es la respuesta. Es lo más querido, ES EL AMOR. Pero lo hemos dicho muchas veces, uno debe estar maduro, uno debe estar dispuesto a hacer la pregunta, “¿quién soy yo?”. Nunca podemos ir a la pregunta. La pregunta viene a nosotros. Sólo podemos estar en un estado de acogida.

Jean Klein, Beyond Knowledge, p. 80-1.

REALIZANDO NUESTRA VERDADERA NATURALEZA

“Simplemente preguntando” ¿Quién soy yo? “Percibirás tu Verdadera-naturaleza con claridad y certeza. RECUERDE, USTED NO ES NI SU CUERPO NI SU MENTE.” Si preguntas a la persona corriente quién es, te diría, “mi mente” o “mi cuerpo” o “mi mente y cuerpo”, pero nada de esto es así. Somos más que nuestra mente o nuestro cuerpo o que ambos.

Nuestra verdadera naturaleza está más allá de todas las categorías. Cualquier cosa que puedas concebir o imaginar no es sino un fragmento de ti mismo, por lo tanto, el verdadero Tú no puede ser encontrado por medio de la deducción lógica o del análisis intelectual o de la imaginación sin fin.

Si tuvieran que cortarte la mano o la pierna, el yo real no disminuiría un ápice. Estrictamente hablando, este cuerpo y la mente son también tú, pero sólo una fracción. La esencia de tu verdadera naturaleza no es diferente de la de este palo delante de mí o de esta mesa o de este reloj ― en realidad de cualquier objeto en el universo. Cuando experimentas directamente la verdad de esto, no sólo su cerebro sino todo su ser participará en este conocimiento.

Philip Kapleau, Los Tres Pilares del Zen (Doubleday, 1989), p. 155.

Fuente: https://www.nodualidad.info/articulos/auto-indagacion-quien-soy-yo.html

1 Comment on "LA AUTO-INDAGACIÓN: ¿QUIÉN SOY YO? (1)"

  1. Nunca habia leido, ni escuchado unas palabras tan llena de sabiduria y profundidad,por muchos años me he dedicado a buscar la verdad,pero todo lo que habia encontrado eran fracciones. Aqui esta la verdad tal como es simple pero escondida en nosotros mismo. Por eso se hace dificil de enontrar. Pues la buscamos afuera, pero dentro de cada uno

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