LA SINCRONICIDAD EN LA NATURALEZA

Los ejemplos de sincronicidad en la naturaleza son tan frecuentes que los consideramos normales. Sin embargo, si afinamos la mirada observaremos, que el concepto de sincronicidad comenzará a cobrar sentido. Por ejemplo, mira hacia el cielo en un día de verano y espera a que aparezca una bandada de aves, si le presta atención, notaras que todas las aves vuelan en una formación organizada.

Al igual que los peces de un cardumen (un grupo numeroso de peces), tanto las aves como los peces cuando cambian de dirección, todos ejecutan los mismos movimientos sincrónicamente. Cada grupo puede constar de cientos de individuos y, sin embargo, cada uno se mueve en armonía con todos los demás sin que haya un líder.

Cambian de dirección en un instante; cada miembro modifica su curso, exactamente en el mismo momento, y lo hace a la perfección. Jamás vemos que choquen entre sí ni en el mar ni en el aire. Se elevan, descienden y giran de tal manera que parecen un organismo, como si estuvieran recibiendo instrucciones y todos obedecieran al instante.

¿Cómo es posible? No hay tiempo suficiente para ningún intercambio de información, por lo que cualquier correlación de actividad entre ellos debe ocurrir al instante de manera no circunscrita.
Los físicos han trabajado durante años para descubrir las propiedades que guían los movimientos de las aves y los peces, pero hasta ahora han fracasados.

La complejidad y precisión absoluta del comportamiento de estos animales, invariablemente los deja boquiabiertos. Los ingenieros han estudiado los movimientos de las aves, con la intención de descubrir principios que puedan solucionar los embotellamientos. Si pudieran utilizar el mecanismo sensorial de las aves y crear a partir de éste pautas para el diseño de carreteras o automóviles, tal vez no volvería a haber accidentes de tránsito.

Sabríamos con anticipación qué van a hacer todos los demás autos que están en el camino, en todo momento. Sin embargo, este proyecto nunca tendrá éxito, pues no se puede trasladar al mundo mecánico. LA COMUNICACIÓN INSTANTÁNEA QUE VEMOS EN LOS PECES Y LAS AVES PROVIENE DE UN NIVEL ESPIRITUAL

Aunque las aves y los peces ofrecen el ejemplo más asombroso de sincronicidad en la naturaleza, existen tantos ejemplos como criaturas. Todas las criaturas muestran indicios de comunicación no circunscrita, y estudios exhaustivos con insectos y animales gregarios muestran que sus respuestas a las amenazas son inmediatas, más rápidas de lo que cabría esperar de métodos de comunicación normales.

El científico Rupert Sheldrake ha realizado fascinantes estudios sobre la comunicacion, entre los perros y sus dueños. Sheldrake ha documentado casos en los que los perros parecen saber cuándo sus dueños están por llegar a casa. Desde diez minutos a dos horas antes de que llegue su dueño, el perro se sienta frente a la puerta principal y espera como si anticipara el regreso de su dueño.

Estos animales pueden predecir la llegada de sus dueños aun cuando lleguen a horas inesperadas, en autos distintos, a pie o incluso si el viento sopla en dirección contraria impidiendo que su olor llegue a la casa.

Es sencillo encontrar ejemplos de sincronicidad en el reino animal porque los animales están en contacto con la naturaleza esencial de las cosas. Los humanos perdemos este sentido de conexión en un fárrago de preocupaciones por el pago de la renta, la elección del auto que compraremos o cualquier otra distracción.

Tan pronto como desarrollamos un ego, un sentido del yo separado de todos los demás, estas conexiones se oscurecen. Sin embargo, muchas personas experimentan la sincronicidad. Esta misma clase de conexión puede verse en individuos fuertemente vinculados.

Una vez estaba hablando con un paciente cuando, de súbito, sintió un dolor penetrante en el abdomen y empezó a revolcarse en el piso. Cuando le pregunté qué había pasado, me contestó: «Sentí como si alguien me hubiera apuñalado aquí». Más tarde supimos que en aquel preciso instante, su madre, que estaba en Filadelfía, había sido asaltada y apuñalada en el abdomen.

El hombre tenía una fuerte conexión con ella; simple y sencillamente era la relación más importante de su vida. Estaban tan sintonizados que, en cierto nivel, su mentalidad era una. Podríamos decir que estaban inmersos.

«INMERSIÓN» es un sinónimo de correlación o sincronización; los científicos lo utilizan frecuentemente para describir algo que está contenido en otra sustancia o fuerza. Por ejemplo, unas partículas pueden estar sumergidas en un líquido y fluir en él.

La palabra ayuda a describir cómo las cosas se correlacionan entre sí. Recuerda: la sincronicidad sólo ocurre cuando las personas, los animales o los objetos tienen una relación estrecha, cuando están inmersos.

Un buen ejemplo, es el cuerpo humano, todas las células del cuerpo parten de una sola. Ésta se duplica y se duplica, y en algún momento las células experimentan un proceso de diferenciación.

Los científicos aún no tienen idea de cómo es que una sola célula termina dividiéndose en tantos tipos diferentes de células, capaces de organizarse para formar el estómago, el cerebro» la piel, los dientes y todas las demás partes altamente especializadas del cuerpo.

Además de cumplir su tarea específica en el cuerpo, cada célula realiza millones de cosas cada segundo, sólo para mantenerse en funcionamiento: elaborar proteínas, ajustar la permeabilidad de su membrana y procesar nutrientes, por nombrar algunas. Asimismo, cada una debe saber exactamente qué están haciendo todas las demás, pues de otro modo nos desmoronaríamos.

El cuerpo humano sólo puede funcionar si opera sincrónicamente y esto ocurre a través de la correlación no circunscrita. ¿De qué otro modo podrían 100 trillones de células —cada una haciendo millones de cosas cada segundo— coordinar actividades para sostener a un ser humano viviente?
¿De qué otra manera podría un cuerpo humano generar pensamientos, eliminar toxinas, sonreír a un bebé, o incluso hacer un bebé, todo al mismo tiempo?

En un cuerpo saludable, esta sincronicidad manifiesta una regulación perfecta. Cuando hay una enfermedad es porque uno de ellos se perturbó.
El estrés es lo que produce más trastornos. Si estamos estresados o nos sentimos hostiles, perdemos el equilibrio del cuerpo. El estrés interrumpe la conexión no circunscrita con todo lo demás.

Cuando experimentamos un malestar (mal-estar) es porque alguna parte de nuestro cuerpo está empezando a constreñirse, porque se está saliendo del campo de inteligencia no circunscrita.

Hay muchas emociones que pueden causar esas perturbaciones, pero las que se han documentado con más precisión son la IRA Y LA HOSTILIDAD. Una vez que se interrumpe la sincronización, el cuerpo actúa de manera desintegrada.

El sistema inmunológico se inhibe, y esto acarrea problemas como mayor susceptibilidad al cáncer, las infecciones y el envejecimiento acelerado. Este efecto es tan marcado que los animales pueden percibirlo.

Extraído del libro: Sincrodestino, escrito por: Deepak Chopra
Pueden bajarlo gratis en este link; http://datelobueno.com/wp-content/uploads/2014/05/SincroDestino.pdf

1 Comment on "LA SINCRONICIDAD EN LA NATURALEZA"

  1. Andres Encarnacion | noviembre 7, 2017 en 8:46 pm | Responder

    GRACIAS, POR ESTA PUBLICACION, ME HA DESPERTADO EL ALMA, QUE ESTABA DORMIDA CONFUNDIDA, POR MI EGO-Ismo

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