LOS SUEÑOS PREMONITORIOS

Todos hemos tenido la experiencia de soñar. Para Carl Jung, que estaba interesado en formar un método de análisis e interpretación de sueños con finalidad terapeuta, había dos tipos de inconsciente, el personal y el colectivo, los cuales influían en los sueños.

  • El inconsciente personal: La memoria individual y profunda de la persona, que tiene las vivencias y experiencias individuales, pensamientos, sensaciones, deseos y proyecciones a acciones futuras.
  • El inconsciente colectivo: Construido a partir de símbolos y conceptos universales que son comunes a todos los seres humanos. Instintos, mitos, cultura, religiones, historia. Jung los llamó “arquetipos”.

En más del 97 por ciento de los casos de sueños premonitorios, hay elementos determinados que se diferencian de los sueños comunes. Estos sueños están acompañados de fenómenos parapsicológicos, que serían estímulos del cuerpo y del exterior. De todos los tipos de sueños imaginables seguramente los llamados precognitivos o premonitorios son los que despiertan más inquietud.

Soñar con un ascenso en el trabajo, un viaje maravilloso a un lugar paradisíaco, un paseo por una lujosa mansión que jamás hemos pisado, la muerte de alguien conocido, un accidente… ¿será un aviso? ¿ocurrirá en un futuro próximo?

Algunos estudiosos de este tema apasionante aseguran que cualquier persona en un momento dado puede tener uno de estos sueños premonitorios mientras que otros opinan que se trata de un fenómeno exclusivo de personas con una alta sensibilidad y con una capacidad especial (incluso paranormal) que les permite predecir qué va a ocurrir.

En lo que hay acuerdo es que, existen aunque las diferencias surgen cuando se trata de interpretar esos sueños. Algunas de las teorías más importantes que han protagonizado interesantes debates entre los investigadores del sueño. Para Sigmund Freud, el padre del piscoanálisis, los sueños son una parte fundamental de la psique humana y la máxima expresión de sus deseos y aspiraciones.

Su discípulo Carl Jung profundizó en las investigaciones sobre el estado onírico llegando a asegurar que los sueños son el resultado de la propia reflexión sobre uno mismo y de la necesidad de conectarnos de forma subconsciente con el resto de la humanidad (incluso con los antepasados o con las generaciones venideras).

Jung estaba de acuerdo con la existencia de una capacidad telepática que explicaría por qué, por ejemplo, un grupo de personas podía tener un mismo sueño premonitorio que anunciase un determinado acontecimiento.

También el ingeniero, filósofo y escritor británico J W Dunne revolucionó la idea de los sueños premonitorios con su libro “Un experimento con el tiempo” en el que aseguraba que la consciencia de determinadas personas, al dormir, puede dejar momentáneamente el plano del presente y sumergirse en un espacio tridimensional en el que el concepto del tiempo cambia, por lo que es posible “viajar” por el futuro o el pasado.

Los defensores de la existencia y del poder profético de este tipo de sueños recurren a la Historia donde pueden encontrarse numerosos ejemplos de vivencias de este tipo, desde el sueño que aseguran tuvo Abraham Lincoln días antes de ser asesinado y en el que, dicen, pudo ver su propio féretro en la Casa Blanca, hasta los testimonios de numerosas personas que afirmaron, en su momento, haber soñado con una gran catástrofe en Manhattan antes de los atentados del 11 de septiembre en Nueva York.

SUEÑOS PROFÉTICOS EN LA BIBLIA

Los sueños proféticos son los más importantes de la Biblia. En el Antiguo Testamento es famoso el sueño de Jacob, donde vio una escalera que unía la tierra con el cielo y ángeles de Dios subían y descendían por ella. Sueño profético que anunciaba que el Mesías en su manifestación como el único camino uniría la tierra con el cielo, (Gen. 28:10-17 y Juan 14:6).

Otro sueño de Jacob fue el de los carneros listados y manchados (Gen. 31:10-12); los sueños de José, en los cuales las gavillas y los astros se inclinaban ante él (Gen. 37:5-9); los del copero y el panadero del Faraón en la prisión egipcia (Gen. 40:5-20); los del Faraón acerca de las vacas gordas y flacas, y las espigas llenas y vacías, ambos interpretados por José (Gen. 41:1-36) El sueño de Salomón, quien pidió a Dios sabiduría y no riquezas ni gloria, y Dios le dio las tres cosas (1 Reyes 3:5-15); y los sueños proféticos de Nabucodonosor, interpretados por Daniel (Dan. 2:1-49 y 4:1-28).

En el Nuevo Testamento se nota el mismo fenómeno, como en los sueños de José (Mat. 1:20, 2:13 y 19), y la esposa de Pilatos (Mat. 27:19).

OBSERVACIÓN: Todos hemos soñados con personas fallecidas, para muchos esto no tiene ningún significado. Sin embargo, otros los perciben como un contacto con el Alma de ese Ser, que puede ser de despedida, o simplemente para dejarnos saber, que la muerte no es el final y la vida continua en otro plano de existencia, o porque necesite nuestra oración debido a que se encuentra en un estado de confusión, etc.

Bibliografía:

http://cinicosdesinope.com/fenomenos/existen-los-suenos-premonitorios-o-profeticos/

http://www.mujerdeelite.com

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