EL ÁNGEL SOLAR

 

“Usted, como alma en encarnación, se da cuenta conscientemente —subjetiva y a menudo débilmente presentido— de su Yo real, el Ángel solar, el Ángel de la Presencia” o, Ángel de la Guardia.  Con este misterioso comentario, Djwhal Khul, un Maestro esotérico conocido como el Tibetano resume una gran verdad cuyo significado sólo estamos empezando a comprender.

¿Quién o qué es el Ángel Solar o Ángel de la Presencia? ¿Cuál es nuestra relación con él? ¿ De dónde vino el Ángel y cuál es su destino? Estas son sólo algunas de las preguntas que nos desafían a medida que exploramos la complejidad y la grandeza de la constitución humana. Sin embargo, hay mucha información disponible, y ya no es necesario hacer caso omiso de la cuestión con declaraciones vagas como la de que el Ángel Solar solo es otro nombre para el alma o el yo superior.

De vez en cuando utiliza otros términos, tales como: el Pensador, el Observador, el Principio Crístico, Agnishvâtta,  el Hijo de Dios, el Hijo de la Mente, Manasaputra  y Señor de la Llama.  Helena Blavatsky menciona dos veces los “Ángeles Solares” en La Doctrina Secreta, pero más a menudo utiliza el término Manasaputras. También se refiere a los Hijos de la Sabiduría, los Señores de la Incesante y Perseverante Devoción y Brahmaputras (“Hijos de Brahma”),

El Alma y el Ángel Solar

El “Alma” o “yo Superior” significa cosas diferentes para personas diferentes —o al menos para diferentes filósofos. Desde una perspectiva habitualmente asociada con Platón, el alma es el eterno “yo real”, el arquetipo perfecto, del cual la vida física o de la personalidad no es más que una sombra imperfecta. Desde otra perspectiva, a menudo asignada a Aristóteles, el alma surge de la vida física; el alma es el aspecto efímero de un ser humano o de otro organismo vivo, pero está firmemente arraigada en la existencia física. Los dos puntos de vista, a primera vista conflictivos, resultan complementarios, y de su síntesis podemos obtener una mayor comprensión de lo que vagamente llamamos “el alma”.

El Tibetano distingue el “alma humana” del Ángel Solar. La primera, a la que el modelo aristotélico se aproximó, refleja la sabiduría acumulada de muchas vidas y, sobre todo, la conciencia creciente de una realidad superior. A partir de unos comienzos casi imperceptibles en el hombre primitivo, el alma humana surge de la vida de los vehículos inferiores. A medida que la conciencia se expande, el alma comienza a formarse alrededor de la unidad mental que se encuentra en el cuarto subplano mental. Cuando los tres vehículos inferiores se integran en una personalidad funcionante, bajo el control mental, el alma humana adquiere coherencia y permanencia definitiva.

En algún momento, como indica la cita inicial, el alma humana empieza a reconocer la existencia del Ángel Solar que vela por ella. En contraste con el alma humana emergente, el Ángel Solar ya tiene la permanencia y la estabilidad del arquetipo platónico. Durante millones de años ha influenciado nuestra naturaleza inferiorEl gran Ángel solar, que encarna el verdadero hombre y su expresión en el plano de la mente superior, es, literalmente, su divino antecesor, el “Observador” que durante largos ciclos de encarnación, se ha sacrificado para que el hombre pueda SER.  Durante innumerables encarnaciones, el Ángel Solar ha servido como “el medio de expresión del espíritu puro, como la personalidad lo es del Ego en el nivel inferior”. SIN EMBARGO, SU RELACIÓN CON EL HOMBRE TUVO UN PRINCIPIO Y TENDRÁ UN FIN:

Desde el punto de vista del hombre en los tres mundos, este Ego o Señor Solar es eterno, porque subsiste durante todo el ciclo de encarnaciones, del mismo modo que la personalidad subsiste durante el pequeño ciclo de vida física. Sin embargo, su período de existencia sólo es relativamente permanente, y llega el día en que la vida manifestada por medio del Ego, el Pensador, Ángel Solar o Manasadeva, trata de liberarse incluso de esta limitación, y volver a la fuente de donde emanó originalmente. La partida definitiva del Ángel Solar, es un acontecimiento de profundo significado para cada entidad humana. Esta partida nos recuerda  las palabras de Jesús en la cruz cuando dijo Padre porque me has abandonado

Hoy en día, la conciencia de la existencia del Ángel Solar está aumentando. Por ejemplo, en el popular libro la Repuesta del Ángel, encontramos: “TÚ ERES HUMANO SÓLO EN PARTE. LA OTRA PARTE DE TI ES UN ÁNGEL. Un obstáculo para la comprensión de la naturaleza y el papel del Ángel Solar —sobre todo bajo su nombre alternativo, el Santo Ángel de la Guarda, es la confusión con el ángel de la guarda de la imaginación popular.

Como señala el Tibetano, este último no es más que un “pálido reflejo del Ángel de la Presencia, el Ángel Solar” Nuestra comprensión del Ángel Solar se vio facilitada en gran medida por el libro de Torkom Saraydarian, “El Ángel Solar”  una recopilación de sus primeros trabajos sobre el tema. Saraydarian, un dedicado estudiante de las enseñanzas del Tibetano, valientemente aclara algunos conceptos problemáticos, y fue su trabajo el que en gran parte inspiró el presente estudio.

La Llegada de los Ángeles Solares

Los Ángeles Solares, como su nombre indica, deben ser considerados ciudadanos del sistema solar, más que de algún planeta. Se nos dice que su origen reside en el sistema más desarrollado de Venus, y que vinieron a la Tierra hace 18 millones de años, en respuesta a un llamado de nuestro Logos Planetario. Durante la tercera raza raíz, en la antigua Lemuria, el Logos regente del planeta tierra, se preocupó por nuestro lento progreso evolutivo; el hombre se había individualizado, pero permaneció “sin mente”.

EN PALABRAS DE BLAVATSKY:

NO TENÍA UN PRINCIPIO MEDIO QUE LE SIRVIERA COMO INTERMEDIARIO ENTRE LO SUPERIOR Y LO INFERIOR, entre el hombre espiritual y el cerebro físico, pues carecía de Manas. Las Mónadas que encarnaron en esos CASCARONES vacíos, permanecían tan inconscientes como cuando se separaron de sus previas e incompletas formas y vehículos”. Los Ángeles Solares “se encontraban en pralaya (un período de reposo) planetario, cósmico o universal. Lo cual coincide con el reposo del séptimo días que menciona la Biblia.

.Los Ángeles Solares se habían perfeccionado en un manvantara anterior  (un período de manifestación del universo); pero, por razones kármicas, fueron obligados a tomar forma humana una vez más. Llegaron en tres oleadas. La primera oleada “vio las formas viles”  del hombre animal y se retiró, y concluyó que no era el momento oportuno para la intervención. La segunda implantó la chispa espiritual en el hombre primitivo y luego se retiró; pero se comprobó que esto resultó insuficiente para acelerar el progreso humano a la velocidad deseada.

La tercera oleada de Ángeles Solares entró en una relación uno-a-uno con las entidades humanas. Es lo que se conoce “HE AQUÍ YO VENGO A CUMPLIR TU VOLUNTAD“. En ese momento, se nos dice, el hombre había alcanzado el nivel físico, emocional y mental embrionario del “animal doméstico común” de hoy en día. CADA ÁNGEL SOLAR SE INSTALÓ EN EL PLANO MENTAL DEL SER HUMANO A SU CARGO, en lo que llegó a ser el cuerpo causal. Desde allí se podía salvar el abismo entre los vehículos inferiores y la aún latente Tríada espiritual. La llegada de los Ángeles Solares traería profundos beneficios a largo plazo, pero su efecto a corto plazo fue un duro golpe para la corriente de vida humana naciente:

El advenimiento de los Señores de la Llama y la tempestad eléctrica introducida en el periodo del hombre, se caracterizó por los desastres, el caos y la destrucción de muchos seres del tercer reino de la naturaleza. Se implantó la chispa de la mente, y la fuerza de su vibración y el efecto inmediato de su presencia causaron la muerte de la forma animal, produciendo así la posibilidad inmediata de que los cuerpos causales, nuevamente revitalizados, vibraran con tal intensidad que tuvieron que tomar nuevos vehículos físicos.

Por: John Nash

https://www.lucistrust.org/es/books/the_beacon_magazine/reprinted_from_the_beacon/the_solar_angel

 

 

 

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